Diario Sur

ACTO DE FE

Lo vivido en Málaga en este pasado fin de semana ha sido un acto de fe cofrade singular. No había tronos en la calle, ni bandas de música, ni nada por el estilo... Sólo había un llamamiento al cofrade de base para ir a ver a sus Cristos y besarle los pies o sus manos, en un acto sin igual en la historia reciente de las cofradías. ¿Y cómo iba a reaccionar ese pueblo llano? Con colas en las iglesias, hasta el punto de que muchas no pudieron cerrar sus puertas ante la avalancha de malagueños que querían honrar a sus veneradas imágenes en una demostración de lo singular y de la fuerza que tiene el mundo cofrade en Málaga. Nunca antes hubo una demostración de cariño y de fe en torno a unas imágenes, y además sin parafernalias de ningún tipo. Por si alguien lo dudaba, lo que se vio y vivió en Málaga en esos días fue una verdadera proclamación de sentimientos y de una forma de entender la vida en el amplio sentido de una tradición renovada desde hace más de 500 años. Tiene mérito que pese a todos los avatares, el ciudadano siga respondiendo como si fuera uno solo para y por sus cofradías, aunque muchas veces incluso desde éstas y desde la propia Iglesia hagan deméritos para que se despeguen unos y otros, pero no es así. Este sentimiento es demasiado grande para que cualquier humano se lo cargue. Sea de una condición u otra. Así de claro y de sencillo.