Diario Sur

SIN PRISAS, MEJOR

La decisión tomada por la Agrupación de Cofradías de aplazar a la Semana Santa de 2018 el posible cambio del recorrido oficial me parece una decisión sensata. Las prisas nunca son buenas, salvo para los malos toreros y los delincuentes. Así pues, es mucho mejor debatir y analizar con calma esa modificación que llevarla a la práctica sin tener todos los flecos atados. Aparte de que las carreras puedan suponer que la Agrupación se caiga con todo el equipo, hay que tener en cuenta algo muy importante: en estos momentos no hay el suficiente consenso para aprobar una medida de tanto calado y que significaría una revolución respecto a lo que se conoce durante casi un siglo.

Hay cofradías (Expiración, Mena, Misericordia, Esperanza, Mediadora o Nueva Esperanza, por poner algunos ejemplos) que tendrían que cumplimentar una distancia superior de aplicarse el nuevo itinerario. Ese incremento de los metros a recorrer no es cuestión menor o baladí. Aumentar el número de sillas y tribunas para ganar más dinero con la venta está bien, pero, en modo alguno, no puede implicar un perjuicio para algunas hermandades. Las procesiones tienen un porqué que no debería verse alterado por cuestiones que se escapan de su esencia. Hay que estudiar muy bien los pros y los contras no sea que por alargar el recorrido oficial haya cofradías que lleguen a su casa hermandad con tronos arrastrando pata o con los cortejos deshechos. La Agrupación tiene que sopesar hasta el más mínimo detalle antes de dar el visto bueno a un cambio de esa magnitud. Y, por supuesto, no debería decidir nada si consultar antes a los abonados de sillas y tribuna, que al fin y al cabo son los que pagan, dinero que luego reciben las cofradías.