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Foto de familia de las personas que han recibido en Madrid los restos de los 15 presos que permanecían enterrados en la prisión de castigo de Valdenoceda (Burgos). /Efe

Foto de familia de las personas que han recibido en Madrid los restos de los 15 presos que permanecían enterrados en la prisión de castigo de Valdenoceda (Burgos). /Efe

Foto de familia de las personas que han recibido en Madrid los restos de los 15 presos que permanecían enterrados en la prisión de castigo de Valdenoceda (Burgos). /Efe
Una de las prisiones «más terribles»
Valdenoceda es una pequeña localidad del norte de Burgos, cercana a la provincia de Alava, en la que se encontraba, antes del inicio de la Guerra Civil, una fábrica de sedas. Por los bajos de la fábrica pasaba un canal del río Ebro, que servía para mover las aspas de la maquinaria. La fábrica cerró en los primeros años de la guerra y, desde 1938 y hasta 1943, se convirtió en una de las más "terribles prisiones de castigo del régimen del general Franco", según ha recordado la asociación.
Allí eran trasladados presos de toda España, "víctimas de la represión, juzgados por cualquier motivo y condenados, paradójicamente, en la mayor parte de los casos, por adhesión a la rebelión", ha señalado la asociación, que ha indicado que, por esta cárcel, "convertida con el tiempo en un auténtico campo de exterminio, pasaron un total de 5.834 personas" y ha añadido que el edificio, compuesto de tres plantas y con capacidad para menos de 300 personas, "llegó a albergar a casi 1.600 presos de una sola vez, cinco veces su capacidad máxima".
Asimismo, ha señalado que muchos presos supervivientes han contado, años después, "aquella terrible experiencia" y que, además del registro de fallecidos en la prisión, los supervivientes "han contado en repetidas ocasiones las desapariciones que se producían y se cree que muchos presos fueron asesinados y arrojados al río Ebro o a algunas de las numerosas cuevas que jalonan la zona".
Un total de 15 familias han recuperado los restos identificados de sus familiares presos republicanos, que fallecieron y fueron enterrados en una fosa en el norte de Burgos. En un acto celebrado en el Ateneo de Madrid, la Agrupación de Familiares y Amigos de Fallecidos en la Prisión de Castigo de Valdenoceda ha entregado a estas quince familias los restos de sus allegados, que permanecían enterrados en la localidad burgalesa.
La asociación ha recordado que Valdenoceda alojó, desde 1938 a 1943, una de las prisiones de castigo "más duras" de la época de la posguerra. Según ha indicado, se tiene constancia documental, a través del Registro Civil, del fallecimiento en el interior de la prisión de al menos 153 personas, "que fueron enterradas por sus propios compañeros en un solar, propiedad de Instituciones Penitenciarias que, en 1989, pasó a formar parte del Cementerio Parroquial, de forma que los nuevos enterramientos de vecinos del pueblo se realizaron, desde ese año, 1989, sobre los de los presos".
La Agrupación de Familiares y Amigos de Fallecidos en la Prisión de Valdenoceda ha conseguido, después de años de búsqueda, la exhumación de 114 personas, de las cuales 15 han sido entregadas hoy a sus familiares. Uno más ha sido identificado pero aún no ha podido ser exhumado y diez más han conseguido identificación osteológica. De esta forma, ha indicado, "hoy sabemos que al menos 39 personas han quedado enterradas debajo de los enterramientos nuevos que se produjeron desde 1989".
Relación de víctimas
Los restos identificados entregados hoy son los de David Díez Guinea, de Orduña (Bizkaia); Angel Mena Contreras, de Montiel (Ciudad Real); José Venzalá Carrillo, de Fuensanta de Martos (Jaén); Vicente Martín Gil, de Daimiel (Ciudad Real); Feliciano Alcaide Rodríguez, de Aldea del Rey (Ciudad Real); Dimas Almendro García, de Corral de Calatrava (Ciudad Real); Anesio Rodríguez Martínez, de Higón ( Burgos ); e Isidoro Romero Moncada, de Torres de la Alameda (Madrid).
También recibieron los restos de sus allegados los familiares de Antonio Salazar Martín, de Sasamón (Burgos); Antonio García-Rayo, de Daimiel (Ciudad Real); José Antonio Quintanilla Pardo, de Fuencaliente (Ciudad Real); Bernabé Ruiz Castillo, de Jaén; Gonzalo Muñoz Torres, de Villafranca (Córdoba); Alfonso de la Morena Prado, de Aldea del Rey (Ciudad Real); y Juan María González de Mera, de Torralba de Calatrava (Ciudad Real).
Además, la asociación ha informado de que se consiguió la identificación genética de David Ruiz Ruiz (de Burgos), cuyos restos aún reposan en Valdenoceda, debajo del último de los enterramientos nuevos.