Martes, 19 de junio de 2007
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MÁLAGA

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Un joven denuncia al Servicio Andaluz de Salud por perderle parte de una oreja
Entregó el pedazo a una enfermera del Hospital Clínico para que después se lo implantaran, pero al día siguiente le dijeron que debieron «tirarlo a la basura» El joven sufrió la amputación a consecuencia de un accidente laboral
Un joven denuncia al Servicio Andaluz de Salud por perderle parte de una oreja
DAÑOS. Denuncia los efectos estéticos y psicológicos que padece. / FERNANDO GONZÁLEZ
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Nadie en el hospital se explica cómo ha podido ocurrir. Unos dicen que ha debido perderse, otros, directamente, que se ha tirado a la basura. Sea uno u otro, lo único cierto es que la oreja de José Miguel Segovia no aparece por ninguna parte. Este joven de 32 años sufrió la amputación de parte de su aurícula derecha a consecuencia de un accidente laboral, pero se ha encontrado con la desagradable sorpresa de que el pedazo ha desaparecido del hospital Clínico Universitario.

Este malagueño, que ha denunciado al Servicio Andaluz de Salud por los daños estéticos y psicológicos ocasionados, relata que sufrió la sección al caerle sobre la cabeza un palé de sombrillas. Los hechos se remontan al 25 de abril del año pasado. José Miguel Segovia recuerda que se encontraba trabajando en el polígono Alameda cuando se produjo el percance. «Enseguida un compañero cogió la oreja para llevarla al hospital y que me la pudieran volver a poner, pero allí nadie quería cogerla», explica.

Después de mucho insistir, el médico le dijo a su amigo que se la entregara a una enfermera. «Y después de eso, nunca más la hemos vuelto a ver», reconoce. Tras más de dos horas de espera tuvo que trasladarse hasta Carlos Haya para que le suturaran. «Se produjeron una cantidad de despropósitos muy grandes porque ni siquiera me trasladaron en ambulancia. Me dijeron que no había ninguna disponible en ese momento», reseña.

Implantar el trozo

Al día siguiente, un poco más tranquilo, habló con el cirujano de la mutua, quien le explicó que era posible realizar un implante para devolverle a la oreja su aspecto habitual. «Me preguntó dónde estaba el trozo que faltaba y le dije que la tenían guardada en el Hospital Clínico», dice. Y hasta allí se marchó para recuperar dicha parte de su cuerpo. Pero la sorpresa le esperaba al encontrarse con el médico que le atendió en primera instancia. «Después de explicarle lo que me había dicho el médico de la mutua se fue a buscar la oreja, pero volvió con las manos vacías».

Lo peor de todo, recuerda, fue la explicación que le dio el facultativo: «Me dijo que seguramente la habían tirado a la basura porque no aparecía por ningún lado». Y por ello no dudó en poner una reclamación al centro hospitalario. «Lo más sangrante es que no intentó excusarse de ninguna forma, sólo me dijo que no era posible realizar el implante cuando el cirujano de la mutua me asegura que sí lo es y que eso lo debe decidir la persona que va a realizar la intervención».

Desde el bufete MG Abogados, donde llevan la defensa letrada de José Miguel Segovia, exponen, no obstante, que ningún médico tiene la libertad de tirar una parte del cuerpo de un enfermo sin su consentimiento. «Aunque no se pudiera realizar la intervención, es el paciente quien debe decidir en última instancia qué hacer con ella». Por ello han presentado una reclamación al SAS con la intención de que la Administración abra una investigación de oficio. «Si no lo conseguimos, habrá que recurrir a la vía penal», exponen.

Por su parte, el joven accidentado dice que las consecuencias de esa pérdida las sufre con frecuencia, sobre todo cuando acude a cualquier entrevista de trabajo. «Aunque digo que es a consecuencia de un accidente laboral, nadie se lo cree y piensan que ha sido por una pelea, por lo que creen que soy una persona conflictiva», sentencia.

 
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