Jueves, 9 de noviembre de 2006
Registro Hemeroteca

en

OPINIÓN

LA TRIBUNA MALAGUEÑA
Hoy los padres tenemos la culpa de todo
El enfoque intersectorial permite abordar el problema con mayor eficacia y no deja su solución en manos de un solo colectivo -sea este la Policía Local, la familia, la escuela o la Administración Sanitaria- cuyo esfuerzo en solitario no sería sostenible a largo plazo.
NO hay debate que se precie que no termine recurriendo a la educación y al ámbito escolar como una parte esencial de la solución del problema en cuestión. Por ello, convencidos del papel que podemos jugar en la formación de nuestro alumnado muchos docentes trabajamos desde hace años en este terreno resbaladizo y complejo que son las actitudes, sometido a la influencia de tantos factores (familia, escuela, medios de comunicación, publicidad, grupo social, etc.).

Una de las dificultades aparejadas a esta labor tiene que ver con la cantidad de aspectos de los que podríamos ocuparnos en relación con los valores: desde los que tienen que ver con el respeto al otro (convivencia, xenofobia, racismo, identidad sexual, ...) hasta los que guardan relación con la promoción de la salud (adicciones, accidentes de tráfico, alimentación, ...) pasando por los que inciden en el desarrollo afectivo de la persona, por poner algunos ejemplos.

Ante una tarea tan ingente no debería sorprendernos que la respuesta dentro del colectivo docente sea en bastantes casos el desánimo o incluso la beligerancia contra la asunción de esta faceta indisolublemente ligada a nuestra labor, máxime cuando la falta de colaboración de muchas familias se percibe como un obstáculo insalvable para obtener algún resultado en estos frentes. Pero basta una breve conversación con madres y padres para percibir con nitidez lo injusto que resulta elegirlos como causantes de la improductividad de nuestro esfuerzo: «hoy los padres tenemos la culpa de todo», me decía un amigo hace poco.

Mientras nos ponemos de acuerdo lo que está fuera de discusión es que todos tenemos algo que aportar, y no me resisto a citar dos ideas que propone José Antonio Marina. Primera: la inteligencia se despliega en la acción, y en segundo lugar un proverbio africano que reza: 'Para educar a un niño hace falta la tribu entera'. Parece claro que en materia de valores es imprescindible esa acción comunitaria si pretendemos que los jóvenes interioricen algunos de los mensajes que les hacemos llegar.

Con ese espíritu y por las razones citadas trabajamos en El Palo en materia de prevención de accidentes de tráfico en jóvenes desde hace cinco años. Tratamos de convertir la seguridad vial en la protagonista durante una semana al año y a la vez desarrollamos programas de educación vial en distintos centros educativos durante todo el curso. Este último año han sido ocho los que han participado en las actividades de la Semana de El Palo por la Seguridad Vial, Colegio SAFA-ICET, Colegio La Asunción, Colegio San Estanislao, Colegio León XIII, Colegio Madre Asunción, Colegio Platero, IES Mediterráneo y el IES El Palo. Y si algo caracteriza a nuestras propuestas es su vocación por convertir a los jóvenes en protagonistas de lo que hacemos, ofreciéndoles la posibilidad de decorar y personalizar sus cascos en un Taller de aerografía, animar a otros conductores y conductoras para que usen el casco como Mediadores por la Seguridad Vial, o participar en el Circuito Urbano de El Palo por la Seguridad Vial, con tráfico real por las calles del barrio, por citar algunas de ellas.

Pero como los problemas complejos no tienen soluciones simples, todo el esfuerzo que se hace en los centros educativos sería mucho menos eficaz sin el trabajo conjunto que se desarrolla desde múltiples ámbitos públicos y privados entre los que destaca el Distrito Este del Ayuntamiento, que pone muchos recursos al servicio de este proyecto, la Policía Local, cuya encomiable labor está contribuyendo directamente al gran incremento del uso del casco, la asociación de vecinos de El Palo, que promociona activamente y apoya las actividades, el Centro de Salud de El Palo ayudando en la difusión de buenas prácticas, el Servicio de Atención a la Movida y la Asociación Cívica para la Prevención colaborando en la mediación con los jóvenes. Y con el patrocinio de la Asociación Provincial de Autoescuelas y sus autoescuelas en El Palo (A. Grupo Guía, A. Cuenca, A. Malagueñas), y la Fundación Mapfre. Sin olvidar el privilegio que supone contar con el Club Unicaja de Baloncesto y sus jugadores que entregan los premios de la semana prestando una ayuda inestimable como mensajeros de la seguridad vial.

Entendemos que este enfoque intersectorial permite abordar el problema con mayor eficacia y no deja su solución en manos de un solo colectivo -sea este la Policía Local, la familia, la escuela o la Administración Sanitaria- cuyo esfuerzo en solitario no sería sostenible a largo plazo.

Pero lejos de presentar nuestro trabajo como un modelo a imitar, de hecho está lleno de dificultades, obstáculos, y de aprendizaje por el método de ensayo-error, lo que nos gustaría es contribuir a erradicar esa actitud nefasta de resignación social ante los accidentes de tráfico: está demostrado que son evitables en muchos casos, y que tienen causas que se pueden atajar.

Un dato para acabar: el segmento de edad entre los 15 y los 34 años es el más castigado por esta lacra, y si las estadísticas se vuelven a cumplir, este fin de semana en España morirán veinte jóvenes y cincuenta quedarán atados a una silla de ruedas para el resto de su vida. Por todo ello, y sin otro particular no olvide que también usted es parte de la tribu cada vez que cruza una calle con su familia o conduce acompañado por ellos.

 
Vocento

Contactar |Staff | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad | Publicidad | Master El Correo | Club Lector 10