Domingo, 22 de octubre de 2006
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Las claves del auge de los programas 'rosa'
Los programas 'rosa' se han hecho los dueños de la programación. Sus bajos costes de producción y sus elevadas audiencias son el secreto de este 'boom'
Las claves del auge de los programas 'rosa'
ACOSO. Algunos famosos sufren un seguimiento intenso. / EFE
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ISABEL Pantoja, Julián Muñoz, Francisco Rivera Ordóñez, José Ortega Cano... Ya son uno más de la familia. Siempre que se ponga la televisión, ahí están contando indirecta o directamente sus últimas alegrías o penas. Por la mañana, al mediodía, por la noche e incluso de madrugada. Los programas del corazón se han hecho los dueños de la parrilla de la televisión en España en los dos últimos años, pese a que los primeros espacios destinados exclusivamente a la crónica social aparecieron hace más de una década de la mano de 'Corazón, corazón'.

«Estos programas han conquistado una parcela fija en la programación», destaca el crítico de televisión de Vocento, José Javier Esparza. Incluso han irrumpido en las cadenas locales. Su secreto: son muy baratos de producir y logran buenas audiencias. Pero no han inventado nada nuevo. «Había un público interesado en este tipo de información gracias a las revistas del corazón, por eso se decidió trasplantar el éxito editorial de estas publicaciones a la pequeña pantalla», explica Alejandro Gómez Lavilla, director de Marketing de Zeppelin TV y director de Programación en Telecinco de 1996 a 2002.

Así, a los tradicionales paparazzis de prensa se les añadió una cámara de vídeo. Fue entonces cuando surgieron las productoras especializadas en estos temas, como el caso de Europa Press o Korpa. Y una década después, aún se puede observar un paralelismo entre las revistas y estos espacios. «'Corazón, corazón' es como la trasposición del 'Hola' a imágenes, mientras que otros espacios más sensacionalistas van en la línea de 'Semana', 'Pronto' o 'Lecturas'», detalla la profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona y autora del libro 'El espectador televisivo', Charo Lacalle.

Cada vez más horas

La fórmula ha sido muy exitosa. La alta rentabilidad y las audiencias que reporta a las cadenas este tipo de información ha hecho que estos espacios se extiendan por todas las parrillas españolas, que cada vez son más uniformes. «De unos simples programas se ha pasado a toda la programación, especialmente a raíz de los 'realities shows', cuya estructura de 'killer format' ha ido tomando la parrilla», recalca Lacalle. Sobre todo, a partir de 'Gran Hermano' hay un gran paralelismo con la prensa del corazón: ya no se presentan las noticias, sino que se construyen auténticos culebrones.

El dicho «la pescadilla que se muerde la cola» es una frase que viene perfecta para este 'boom' de los programas 'rosa'. «La televisión no da lo que la gente quiere, sino que los espectadores deben elegir entre lo que se ofrece, lo que no significa que haya una demanda de este tipo de televisión», defiende Esparza. Aunque sus seguidores son muy fieles. Al menos, por lo que reflejan las audiencias.

Dentro de estos espacios, muchos especialistas destacan distintos grupos. «Hay que diferenciar entre los programas que antes se denominaban de crónica social y otros que buscan el escándalo, como ocurre con 'Aquí hay tomate', que se centra principalmente en personajes sin relieve que no pertenecen al mundo del corazón tradicional», comenta el crítico de televisión. De hecho, la nómina de famosos se ha visto ampliada considerablemente en sólo unos años debido, en gran parte, a la proliferación de los 'realities'. Incluso ya se habla del «famoso de televisión», quien hace lo indecible por salir en cualquiera de los programas del corazón.

Sin embargo, no es una tarea tan fácil como parece. No sólo por asomarse a la pequeña pantalla se va a vivir de ello. «La audiencia no es tonta, para ser famoso tiene que tener algo de interés para el público, ya sea lo que dice o cómo lo dice, como es el caso de Mayte Zaldívar», explica Gómez Lavilla. Pese a lo que muchas veces se comenta, los especialistas y psicólogos tienen claro que el público no es tan tonto como se cree. «Se dan cuenta perfectamente de los montajes e historias falsas, ya que realmente se convierten en jueces; no hay que olvidar que la crítica es más entretenida que las noticias y es una vía para evadirte de tus problemas y ver que los ricos también lloran», recuerda la psicóloga María José Zoilo.

Público heterogéneo

Estas historias cuentan con un público cada vez más heterogéneo. Ya no son sólo para las mujeres. «Cualquier programa que tenga una audiencia importante tiene entre su público perfiles de todo tipo», analiza el responsable de Investigación de Audiencias de Corporación Multimedia, Carlos Arnanz. Por tanto, entre ellos también hay niños y adolescentes, «ya que suelen ser espectadores de los 'realities' y encuentran afinidad con este tipo de historias», afirma Lacalle. No en vano, se ha pasado de un consumo individual de la información rosa a un uso colectivo, que se comenta con la familia y entre amigos.

Su renovación es constante. Ahora se lleva mucho el formato de culebrones con estructura de telenovela mezclada con algo de crónica rosa, según resume la profesora universitaria. Sólo hay que pensar en la detención de María José Campanario en la operación 'Karlos'. Sin olvidar la recurrente figura de los «aludidos», que contribuyen a llenar todas las horas que hoy en día se dedican a estas noticias.

Estos espacios incluso se han hecho interactivos. «Los mensajes hacen al espectador activo y un participante más. Antes se criticaba gratuitamente y ahora tenemos que pagar por la electricidad de la televisión y de los SMS», critica la psicóloga.

También la política

La última novedad ha sido la incorporación de la política, que estaba tradicionalmente al margen de estos espacios de crónica rosa. Como ejemplo reciente -y más llamativo- está el caso de la 'Operación Malaya', «que se ha convertido casi en una película de ficción con una mezcla entre Buñuel y la serie 'CSI'», comenta Zoilo. Cientos de horas se han llenado con la información de los detenidos y sus familiares -la mínima parte, en los telediarios. Hasta Alhaurín de la Torre se ha convertido en la localidad más conocida de la provincia -tras la capital y Marbella- debido a su cárcel.

No hay que olvidar que cualquiera es susceptible de ser investigado por su presente, y también por su pasado. «Cuando no hay temas de actualidad, se dedican a rescatar noticias de personas que a veces se conocieron en su momento. Es lo que ahora se llama el periodismo de retroalimentación», matiza Gómez Lavilla.

Más que una moda

En la televisión todo se magnifica. Los especialistas aseguran que «nada es lo que parece» a través de la pequeña pantalla. «Todo se falsea en aras de la espectacularidad; en este mundo no hay víctimas ni verdugos, quien no quiere salir no aparece», enfatiza el director de Marketing de Zeppelin TV. Ya se sabe, la popularidad genera ingresos, y por eso los famosos entran en este negocio.

Este 'boom' de los programas del corazón parece que no va a ser una moda pasajera en España. Los bajos costes de producción que suponen y las audiencias que generan hacen que las cadenas no piensen en deshacerse, por el momento de ellos, «ya que hay pavor a perder este público», señala el crítico de televisión de Vocento. Otra cosa es que se agoten. Sin embargo, los especialistas no creen que se llegue a este extremo, pese a la mala imagen que se tiene de la 'telebasura'.

 
Vocento

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