Viernes, 25 de agosto de 2006
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Ciclismo
La Cobertoria, el alto de las cinco palabras
El imponente puerto asturiano será final de etapa después de haber acumulado fama por lo peligroso de su descenso
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«Agua, culo, carretera, bicicleta, flores». En cinco palabras, Alex Zulle bautizó al puerto de La Cobertoria. Fue en la Vuelta de 1993. El suizo, empapelado en barro, con las gafas anegadas en arcilla y agua, no atinaba con las curvas. Las veía rectas. Tenía miopía en el manillar. Arremetió contra la cuneta y perdió aquella edición. Desnortado, entumecido, amputado.

La Cobertoria se había decidido por otro helvético, Tony Rominger, que volaba hacia el Naranco. Es un puerto que odia estar al fondo de la escena. No es un actor secundario, aunque se empeñen. Ya había tirado antes a muchos, como a Lejarreta. A Fernando Escartín le partió el pecho camino del debut del Angliru en 1999, apenas un mes después de subir al podio del Tour. Y a Menchov, como última víctima, le asustó el año pasado, cuando se enredó con el chubasquero y concedió unos metros a Heras en la bajada. Allí le perdió de vista. Miope como Zulle. Ya no le volvió a ver hasta el final en Pajares, donde entregó su 'maillot' oro.

La Cobertoria es una cuesta contradictoria. Dura, con nueve kilómetros que rondan el 8 por ciento. Sin tregua. Pero todos la recuerdan más por el vértigo de su asfalto, cuarteado, traidor en cada giro del descenso. Áspero en subida, letal en bajada. En 2000, tras el accidente de Escartín y de otros muchos ciclistas un año antes, lo tacharon del itinerario.

Estreno en un final

Poco después comenzaron las obras de mejora del pavimento. Largas, costosas. Y curiosamente, ahora que el piso es más amable, menos cortante, no habrá descenso. Sólo subida. Por primera vez, será el final de una etapa. Lo que siempre había querido. Dejar de estar al fondo de la escena.

Focos sobre La Cobertoria en su debut como protagonista. El puerto de las cinco palabras. El monte de los enterramientos, de los dólmenes. De las 'coberteras' de piedra que cubrían los túmulos, las sepulturas. Allí dejará escrita la Vuelta varias lápidas con nombres de favorito.



 
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