Diario Sur

Baños de aguas saludables con historia

En torno a los baños de Casares, existe una leyenda que asegura que allí se bañaron Julio César y sus soldados. / J. A.
  • Vilo, Tolox y Carratraca son algunos de los balnearios que cuentan con propiedades beneficiosas

A pesar de que su olor no siempre invita a bañarse en ellas o a beberlas, hay aguas sulfurosas e incluso yodadas que están recomendadas para distintas patologías. Todas brotan de forma natural y, en el caso de la provincia de Málaga, lo hacen en rincones idílicos de la Axarquía, la Sierra de las Nieves o el Valle del Guadalteba. Se trata de balnearios y nacimientos que atesoran singulares leyendas y mucha historia.

Es el caso del balneario de Fuente Amargosa (Tolox), que ha sido remodelado hace poco más de un año y abre sus puertas cada primero de mayo para atender a cientos de clientes hasta el mes de octubre. Las características de sus aguas, nitrogenadas, cálcicas y oligometálicas, las hacen idóneas para los tratamientos de enfermedades pulmonares y renales.

Eso sí, sus aguas no se usan para el baño sino para inhalarse o incluso beberse -también hay duchas-. De esa forma, se consiguen muchos beneficios para aquellas personas que adolecen de problemas respiratorios, como el asma o la bronquitis crónica.

Inaugurado en 1867, a este balneario se le conoce como Fuente Amargosa, debido al sabor de sus aguas, que también son recomendables para paliar enfermedades cutáneas u oculares, entre otras.

Para darse un baño, cuando las temperaturas aprietan, existe una opción a muy pocos metros de allí, las pozas del río Caballos, si bien estas aguas no tienen ningún tipo de propiedad beneficiosa.

Goza de mucho prestigio el balneario de aguas sulfurosas de las Thermas de Carratraca, actualmente vinculado a un hotel de cinco estrellas. Sus aguas se descubrieron durante el XIX, cuando la localidad era conocida como Puebla de Baños.

Gracias a este manantial, la burguesía malagueña más influyente de la época se instaló allí. Hoy en día, cualquiera que se acerque por allí puede beneficiarse de sus propiedades (muy positivas para patologías cutáneas y estomacales).

Según una leyenda, el descubrimiento de las propiedades terapéuticas de estas aguas lo hizo Juan Camisón, un mendigo del siglo XIX que sufría numerosas llagas en su cuerpo. Este hombre llegó a un cortijo situado junto al manantial para implorar la caridad de sus habitantes. Allí observó que un pastor echaba el agua a las cabras que tenían úlceras en su piel, y al cabo de cierto tiempo, se curaban. Juan Camisón decidió entonces bañarse y, tras varias inmersiones, también sanó.

Personajes históricos

El balneario, situado en una de las calles principales del municipio, ha sido visitado desde su fundación por personajes históricos como la emperatriz Eugenia de Montijo, el político Cánovas del Castillo, los poetas Rilke y Lord Byron o el pintor Romero de Torres, entre otros.

Las aguas sulfurosas también son las que manan en los Baños de la Hedionda, situados en el término municipal de Casares, de origen romano. Según la leyenda, fueron mandados a construir por Julio César, después de que allí se curara una enfermedad cutánea, un hecho que presuntamente ocurrió tras la batalla de Munda.

Otra versión asegura que allí curaron sus heridas los soldados del entonces general romano. Sea como sea, aún se mantiene en pie este balneario, pero, eso sí, algo deteriorado por los actos vandálicos. Es de acceso libre. No está cerca del pueblo de Casares, pero sí os aconsejamos una visita a su casco urbano y especialmente a su castillo.

También sulfurosas son las aguas de los Baños de Vilo, en la aldea de Periana del mismo nombre. En este lugar mana el líquido elemento a 21 grados. Durante los siglos XVIII y XIX tuvo gran prestigio por sus propiedades. Hoy en día cuenta con unos apartamentos turísticos en la misma población, pero, a pesar de haber sido ya inaugurados, no están en funcionamiento. También es de acceso libre.

El río Salado y sus aguas yodadas

Por último , en la comarca del Guadalteba, se encuentran las aguas yodadas del río Salado, situado en el enclave de Casa Blanca (Almargen). Allí se puede comprobar cómo de la tierra brotan a borbotones estas aguas, recomendadas, sobre todo para enfermedades relacionadas con el aparato digestivo o con diversas dolencias degenerativas del sistema óseo.

Desde hace años, los almargeños se benefician de sus propiedades, en especial en verano, ya que la piscina municipal se llena con estas aguas.