Diario Sur

Alozaina presume de historia épica

Alozaina acogió em mayo en su Parque Mirador la representación del episodio que protagonizó su famosa heroína. / J. A.
  • La recreación histórica de la hazaña de María Sagredo invita a conocer esta villa de la Sierra de las Nieves

Ingenio, capacidad de improvisación y mucho valor. Ésas fueron las virtudes de María Sagredo, considerada en Alozaina como la heroína local desde hace siglos. Su hazaña, acontecida durante la rebelión morisca de 1570, no sólo le ha guardado un sitio privilegiado en la historia sino que también ha servido de modelo para los pecheros -gentilicio de Alozaina-.

A mitad de mayo se reconoció su heroicidad en la primera edición de una recreación histórica que lleva su nombre. Un poblado ambientado en el siglo XVI sirvió de escenario para la representación de los capítulos en los que se ha vertebrado la hazaña de la particular Agustina de Aragón de Alozaina.

Según los relatos históricos que han llegado hasta nuestros días, en el verano de 1570 un grupo de moriscos que se solían resguardar en las sierras de los alrededores, decidieron aprovechar que en Alozaina sólo había mujeres, ancianos y niños para intentar tomar la villa.

En su asalto a la ciudad, los rebeldes mataron a Martín Domínguez. Fue entonces cuando su joven hija, casi una adolescente, llamada María Sagredo, tomó una ballesta y comenzó de forma heroica a defender las murallas de Alozaina. Viendo la valentía que demostraba la joven, muchas otras mujeres emprendieron las armas y consiguieron repeler el ataque hasta que llegaron los hombres del pueblo.

Se cuenta que María Sagredo se ayudó de unas colmenas para atacar a los moriscos. Se dice que los asaltantes huyeron al grito de «Malditas sean las moscas de tu tierra». Este momento legendario ha quedado fielmente reflejado en el escudo del pueblo, donde se aprecia la figura de la joven heroína lanzando las colmenas.

En el interior del pueblo, todavía hoy se mantiene la estructura de lo que fue un importante castillo, que ahora esta convertido en una espaciosa plaza. A pocos metros, entre las angostas calles del pueblo se conserva lo que fue una de sus torres, que precisamente lleva el nombre de María Sagredo.

Junto a lo que fue la antigua fortaleza, se encuentra la iglesia de Santa Ana, con una impresionante torre cuadrada, que se erige de forma desafiante sobre el blanco casco urbano de la localidad. Se trata de un templo construido a finales del XVIII, aunque una inscripción apunta que su origen podría corresponder al primer cuarto del siglo anterior.

Dentro del término municipal, es ineludible la visita del diseminado rural de Jorox, situado en el camino hacia Yunquera. Se trata de una aldea de origen árabe, en la que se combinan las pequeñas huertas con las abruptas paredes calizas que conforman el nacimiento del río que lleva el mismo nombre de la población.

Durante casi todo el año, el nivel hídrico de este arroyo es óptimo, lo que es aprovechado por los habitantes de esta pedanía para poder regar las huertas y frutales que proporcionan buena parte de la belleza cromática de este rincón de la Sierra de las Nieves.

Este enclave de población no es nada reciente. De hecho, en la zona se han encontrado algunos antiguos molinos de origen árabe, lo que demuestra su importancia en otras épocas. Además, se han encontrado restos de lo que fue una iglesia rupestre e incluso algunos vestigios que evidencian asentamientos prehistóricos en la zona.

Pero si por algo resulta obligada la visita a este pequeño valle es por su estampa paisajística. Desde la carretera que sirve de acceso a la pedanía, se puede observar el contraste entre las rocas calizas y las zonas de regadío. En la parte baja del poblado se puede ver una cascada de más de diez metros de altura.

Pero, sin duda, por su magnitud, impresiona el cañón que recuerda al visitante que se trata de una zona de influencia de la Sierra de las Nieves. Entre estas impresionantes paredes pétreas que parecen querer elevarse hasta el infinito, el verde de la vegetación cobra el protagonismo cromático.

En la zona, se encuentran numerosas grutas y simas, lo que lo convierte en uno de los enclaves preferidos por los aficionados a la espeleología.