Una ruta por el legado mujédar

Del castillo se conservan, algo restauradas, buena parte de sus torres, murallas y puertas.
Del castillo se conservan, algo restauradas, buena parte de sus torres, murallas y puertas. / J.A.
  • Vélez-Málaga ofrece en su Ruta de la Medina un recorrido por su antigua fortaleza desde el que se divisa buena parte del litoral axárquico

Un castillo desde el que se divisa buena parte del litoral axárquico y las remodeladas murallas de lo que fue una alcazaba árabe son las principales evidencias de que Vélez-Málaga fue una importante villa andalusí.

Aunque la zona ha sido poblada desde la prehistoria, tal y como se demuestra con los numerosos yacimientos fenicios y romanos encontrados en la zona, cobra especial importancia en la etapa del antiguo Al-Ándalus. Es en esa época cuando se construye la fortaleza de la villa, que ha visto recientemente restaurada parte de su muralla.

De ese primer recinto, que delimita actualmente al casco antiguo, sobresale especialmente lo que se conoce como la Puerta Real de la Villa, la única entrada que se conserva de la antigua medina. Justo ahí, en lo que se considera una entrada típicamente nazarí, comienza un recorrido peatonal que traslada al viajero hasta un barrio lleno de reminiscencias andalusíes.

Este itinerario, que conduce hacia el castillo a través de la denominada Ruta de la Medina, transcurre prácticamente por la calle Real de la Villa, ya que era la vía principal de este antiguo barrio. A través de ella se llega a la iglesia de Santa María La Mayor, que en su día fue la principal mezquita de la ciudad.

El templo fue erigido en el siglo XVI, con un estilo mudéjar renacentista que afortunadamente hoy se conserva tanto en su exterior como en su interior. De hecho, la iglesia está considerada como una de las mejores construcciones de esta época. En su interior, hoy se puede visitar el Museo de la Semana Santa.

El último tramo de esa ruta temática se realiza por la fortaleza de Vélez, levantada originalmente en el siglo X. De aquel castillo aún quedan en pie, algo restauradas, muchas murallas e incluso puertas y pasajes por los que se accedían a él. Desde allí se tienen unas vistas únicas del casco urbano, pero también de buena parte de la costa axárquica.

Este castillo, situado sobre una colina caliza desde la que domina visualmente buena parte del territorio veleño, jugó un papel estratégico fundamental a partir del siglo XIII, ya que se convirtió en uno de los recintos amurallados más importantes del reino nazarí, hasta que fue tomado por los Reyes Católicos en 1487. Tras su conquista, mantuvo dos siglos su uso como baluarte defensivo.

Entre los arrabales y lo que hoy es el centro de Vélez, también merece la pena acercarse hasta la iglesia de San Juan Bautista, un templo que sorprende al visitante con una impresionante torre campanario. Al igual que la parroquia de Santa María, su origen es mudéjar, aunque ha sido reformada en varias ocasiones, lo que ha ocultado buena parte de estos rasgos arquitectónicos.

Caso parecido es el del convento de San Francisco o iglesia de Santiago, mandada edificar a finales del siglo XV por los Reyes Católicos, quienes posteriormente cedieron la titularidad del templo a la orden de los franciscanos.

La iglesia de San Juan es uno de los principales templos de esta villa axárquica.

La iglesia de San Juan es uno de los principales templos de esta villa axárquica. / J.A.

El templo se asienta también sobre una antigua mezquita y únicamente se aprecian algunos de los rasgos mudéjares originales en parte del artesonado, que hoy está prácticamente oculto. Aun así merece la pena adentrarse en esta joya arquitectónica. Especialmente interesante es su claustro, que todavía hoy conserva el silencio conventual que caracterizaba a estos monjes.

La herencia árabe también hay que buscarla en la plaza La Gloria, donde se encuentra una de las joyas arquitectónicas de la época nazarí, el Arco del Mihrab, que se corresponden con los restos de una mezquita de barrio de los siglos XIV-XV. Esta puerta, se encuentra en el interior de una de las oficinas de turismo de Vélez para asegurar su protección.

El recorrido por el legado mudéjar de Vélez puede terminar por el Palacio de los Marqueses de Beniel, la obra civil más importante de la villa, que hoy acoge algunas dependencias municipales y la Fundación María Zambrano, una de las pensadoras más relevantes del último siglo. El edificio, que es visitable, sorprende por la combinación de rasgos mudéjares y renacentistas.

Además de este itinerario por estos edificios, merece la pena visitar la Casa de Cervantes, el antiguo Pósito y la ermita de Nuestra Señora de los Remedios, situada en la zona alta del núcleo.