Tras los pasos de la Axarquía más andalusí

La comarca más oriental de Málaga delata su pasado árabe en pueblos como Frigiliana, Torrox o en los que conforman la conocida como Ruta Mudéjar

Casco antiguo de Torrox con el Mediterráneo como telón de fondo./J. A.
Casco antiguo de Torrox con el Mediterráneo como telón de fondo. / J. A.
Javier Almellones
JAVIER ALMELLONESMálaga

El pasado árabe de la Axarquía es especialmente visible en muchos de sus pueblos. Entre los más famosos se encuentra Frigiliana, que conserva a través de su Barribarto uno de los entramados de reminiscencias andalusíes más importantes de España. Sus calles angostas y sus edificios singulares son una buena muestra de ese rico patrimonio.

No muy lejos de allí, Torrox puede presumir de tener también un gran legado relacionado con Al-Ándalus. De hecho, cuenta con algunos itinerarios temáticos a través de sus calles más estrechas. A ello hay que unir sus torres almenaras en su zona litoral o el hecho de ser el posible nacimiento de Almanzor.

A Torrox y Frigiliana hay que unir las villas que integran la denominada Ruta Mudéjar de la Axarquía. Alminares, fuentes y otras construcciones construidas en los últimos años del antiguo Al-Ándalus conforman el principal atractivo de este itinerario histórico. Los elementos arquitectónicos más evidentes son esos minaretes que se construyeron en su día para mezquitas y hoy, varios siglos más tarde, sirven de torres campanarios para las iglesias de pueblos y aldeas de la comarca, como Árchez, Corumbela (Sayalonga) o Daimalos (Arenas).

Árchez. Legado.

Pese a ser en extensión la localidad más pequeña de la Axarquía, Árchez tiene varias visitas obligadas en su recoleto casco urbano, como el alminar de la iglesia de la Encarnación, levantado en el siglo XIV, declarado monumento histórico artístico desde hace tres décadas. De estilo almohade, este minarete es junto al de Salares uno de los emblemas de la comarca de la Axarquía. No muy lejos de allí, junto al río Turvilla, se puede visitar uno de los antiguos molinos de la zona.

Qué visitar: Alminar e iglesia de la Encarnación y molino de Doña Fidela.

Salares. Laberinto.

Esta pequeña población de la Axarquía es un auténtico laberinto andalusí, gracias a la conservación de su trazado de origen árabe. Quienes se adentren en sus calles descubrirán rincones insólitos, en los que llaman la atención la Casa Torreón o el alminar que hace las veces de torre campanario de la iglesia de Santa Ana. En una de las entradas del pueblo aguarda un solemne puente de origen medieval, que es, junto al alminar, uno de los emblemas del municipio.

Qué ver: Iglesia de Santa Ana y su alminar, Casa Torreón y puente medieval.

Sedella. Naturaleza.

Situada en una de las laderas de la abrupta sierra Tejeda, esta villa está muy vinculada con el parque natural que lleva ese nombre –y el de Almijara y Alhama–. No en vano, cuenta con un centro de visitantes donde el viajero puede conocer más sobre este espacio protegido que comparten las provincias de Málaga y Granada. Por otra parte, entre sus vestigios históricos sobresalen tanto la iglesia como un torreón de origen árabe.

Qué visitar: Iglesia de San Andrés Casa Torreón y centro de visitantes del Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama.

Sayalonga. Patrimonio

El municipio de Sayalonga cuenta con un amplio patrimonio histórico, en el que destacan su famoso Cementerio Redondo y la aldea de Corumbela. Esta pequeña población tiene como mayor atractivo su alminar, que forma parte de la Ruta Mudéjar de la Axarquía. Otras perlas de este municipio son el Museo Morisco, la iglesia de Santa Catalina o el callejón de La Alcuza –el más angosto de la comarca–, todos ellos en el casco antiguo de Sayalonga.

Qué visitar: Iglesia de Santa Catalina. Cementerio Redondo, Corumbela, Museo Morisco y Fuente del Cid.

Arenas. Al-Ándalus.

A pesar de que la principal parroquia es de una construcción relativamente reciente, este municipio atesora un importante patrimonio de la época andalusí. Para comprobarlo basta con acercarse a Daimalos, una pequeña aldea donde se conservan tanto un alminar, que hace las veces de torre campanario, como una antiquísima fuente árabe. Sobre un cerro próximo se erigen todavía los restos de la fortaleza de Bentomiz.

Qué visitar: Castillo de Bentomiz, alminar de Daimalos y fuente árabe.

Frigiliana. Tipismo.

Este pueblo se ha hecho famoso por su cuidado casco antiguo, más conocido como Barrio Alto o ‘Barribarto’. Ahí el blanco de la cal contrasta con el colorido de las macetas, puertas y ventanas, pintadas de colores azules, verdes o rojos. Este tipismo, junto a sus calles y pasajes angostos, recuerdan su pasado árabe. En este espacio se pueden ver también algunos vestigios históricos, como los restos de un antiguo castillo o la iglesia de San Antonio.

Qué visitar: ‘Barribarto’, iglesia de San Antonio, El Ingenio, Museo Arqueológico o Casa del Apero.

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