Paseo por la Axarquía más escarpada

En las estribaciones de los Montes de Málaga o en las laderas de las sierras de Tejeda y Almijara se encuentran algunos de los pueblos más espectaculares de la provincia

Alfarnate es junto a Alfarnatejo el pueblo más poblado de Málaga. /Sur
Alfarnate es junto a Alfarnatejo el pueblo más poblado de Málaga. / Sur
Javier Almellones
JAVIER ALMELLONESMálaga

Entre las caras más llamativas de la Axarquía está aquella que muestra sus paisajes más abruptos y escarpados. Por un lado, se pueden ver en los pueblos situados en las estribaciones de los Montes de Málaga, como Totalán, y el denominado Arco Calizo Central. Por otro, están aquellos que se ubican en las laderas del otro gran macizo montañoso de la comarca, el conjunto que forman las sierras de Tejeda y Almijara.

Entre los primeros se encuentran localidades como Comares, Colmenar, Riogordo y Periana. También lo está Totalán, si bien se sitúa mucho más al sur. Entre los segundos, destacan especialmente los de Periana, Alcaucín, Canillas de Aceituno, Sedella, La Viñuela, Alfarnate y Alfarnatejo. Precisamente estos dos últimos son los pueblos más elevados de la provincia de Málaga, con una altitud sobre el nivel del mar que ronda los 900 metros. El valle del río Sabar, los tajos calizos o los olivos centenarios son algunas de las señas de identidad del paisaje de ambos pueblos hermanados por sus nombres. Pero, además, cada uno de ellos tiene sus propias señas de identidad, con vestigios históricos importantes, como la Antigua Venta de Alfarnate o sus respectivas iglesias.

Comares

Mirador. Entre los Montes de Málaga y la Axarquía, se localiza este pueblo, al que se le conoce como el mirador natural de la comarca, gracias a su situación sobre una cima que alcanza los 700 metros. Cuando se accede a él es fácil entender tanto el sobrenombre de ‘balcón de la Axarquía’ como el lugar estratégico que la localidad tuvo en el pasado. Además de numerosas poblaciones axárquicas, se ve con facilidad el Mediterráneo. Otro aliciente para visitar la villa es su fisionomía andalusí.

Qué visitar: La Tahona, la Mesa de Mazmúllar y la iglesia del Rosario.

Colmenar

Gastronomía. Con parte de su territorio dentro del parque natural de los Montes de Málaga, pero formando parte de la Alta Axarquía, este pueblo ofrece un amplio abanico de paisajes. Además de su entorno, donde hay espectaculares tajos, y de su casco urbano, uno de sus grandes atractivos es la gastronomía. No en vano, en el pueblo se pueden adquirir y probar muchos productos tradicionales, como la miel, los embutidos, el vino, el queso de cabra o el aceite de oliva, entre otros.

Alcaucín

Naturaleza. Asentado en una de las laderas de Sierra Tejeda, Alcaucín es un destino idóneo para los amantes de la naturaleza. A pocos kilómetros del pueblo se llega hasta El Alcázar, un monumento natural que sorprende por sus tajos. Además, este enclave es el punto de partida para una de las rutas que suben hasta la cima de La Maroma. Frente al pueblo se pueden ver los restos del Castillo de Zalia. En el casco urbano, se puede beber de la Fuente de los Cinco Caños.

Canillas de Aceituno

Montaña. En la falda de la Sierra Tejeda, este pueblo blanco que mira al mar es punto de partida de una de las rutas clásicas para subir a la cima de La Maroma, en cuyo camino pasa por la cavidad conocida como La Rábita. No es la única excusa para disfrutar en el entorno de Canillas de Albaida. En la zona aguardan enclaves de gran belleza como La Rahíge, a la que se puede acceder por El Saltillo. A través de rutas senderistas se llega al nacimiento del río Bermuza y a la Cueva de la Fájara, entre otros enclaves.

Qué visitar: La Rábita, La Rahíge, la Cueva de la Fájara y El Saltillo.

Periana

Olivar. Aunque este pueblo cuenta con zonas de sierras escarpadas, quien predomina en el paisaje es el olivar, en su mayoría el de la variedad verdial de Vélez. De hecho, el aceite de oliva virgen extra que se elabora allí es uno de los emblemas gastronómicos de la Axarquía. Pero, afortunadamente, Periana tiene mucho más que ofrecer, como sus apacibles aldeas, los baños de Vilo o el antiguo lavadero que hoy es una de sus fuentes más emblemáticas.

Qué visitar: Baños de Vilo, aldea de Mondrón y el nacimiento del río Guaro.

Riogordo

Paisaje. Este pueblo cuenta con un paisaje espectacular. En sus distintos parajes, se dan numerosos contrastes que proporcionan a la vista imágenes singulares, como las que unen abruptos tajos rocosos con sinuosas lomas. También conviven en perfecta armonía olivos y almendros, que ofrecen distintas gamas del verde más natural. Para disfrutar de todo ese espectáculo natural lo mejor es hacer sus rutas de senderismo. Eso sí, sin obviar una visita al casco urbano.

Qué visitar: Museo Etnográfico, iglesia de la Virgen de Gracia y las ermitas de San Sebastián y Jesús Nazareno.

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