Diario Sur

El ‘Entredicho’, la blancura entre olivos

Esta localidad está rodeada de un mar de olivos.
Esta localidad está rodeada de un mar de olivos. / J. A.
  • Villanueva de Tapia, que celebra desde el lunes su tradicional Feria de Ganado, cuenta con un valioso legado paisajístico

En Villanueva de Tapia cuentan las horas para el arranque oficial de la Real Feria de Ganado, el gran acontecimientos del pueblo a lo largo del año. Como manda la tradición, este evento se celebra siempre en torno al 12 de octubre, día de la Virgen del Pilar. Así se verá desde el lunes, pero más especialmente el martes y el miércoles, con el mercado de compraventa de animales o la entrada de grandes bueyes a pie en el recinto ferial.

Además de una feria agroalimentaria, con productos de la zona, no faltarán los concursos y exhibiciones de la cabra malagueña o de equinos.

Pero, más allá de este evento, esta localidad tiene mucho que mostrar tanto dentro como fuera de su casco urbano. Situada en uno de los extremos nororientales de la provincia de Málaga, Villanueva de Tapia se encuentra en un paisaje fundamentalmente olivarero, aunque en su entorno también se puede disfrutar de un amplio encinar.

Si bien no es un pueblo de pasado árabe, hay constancia de que el hombre ha habitado estas tierras desde hace milenios. Sin embargo, no es hasta el siglo XVII cuando se configura de una forma oficial el poblado que hoy es Villanueva de Tapia. Sus fértiles tierras y su ubicación entre las provincias de Córdoba, Málaga y Granada han marcado durante todos estos años su particular idiosincrasia.

Todavía hoy se conoce popularmente a la villa como el ‘Entredicho’, ya que su propiedad supuso hace siglos muchas disputas.

Entre las visitas obligadas están las relacionadas con su patrimonio arquitectónico, como la iglesia de San Pedro Apóstol, que se levantó originalmente en el siglo XVI, si bien esa antigüedad no se puede evidenciar actualmente por la cubierta de ladrillo con la que se reformó en la pasada década de los años setenta. En el interior destacan imágenes como las del Padre Jesús Nazareno, con una talla de cara y manos muy conseguida y la de la Virgen de los Dolores, ambas talladas en el siglo XVIII y con mucha devoción en el pueblo. Pese a ello, la imagen de más valor es una Inmaculada de escuela granadina del XVII.

El templo, situado en la plaza principal del pueblo, está muy cerca de la Casa de la Cantina, uno de los inmuebles más antiguos de la villa. Aunque no se puede visitar por dentro, ya que es de propiedad privada, merece la pena contemplar su fachada. El inmueble comenzó a construirse a finales del XIX y durante casi todo el pasado siglo fue el centro de la vida comercial del pueblo, ya que se distribuían todo tipo de productos. Entre sus elementos arquitectónicos sobresale especialmente su tejado de pizarra.

En la misma plaza donde se encuentran la Casa de la Cantina y la iglesia de San Pedro se puede ver un monolito que rinde homenaje al personaje que da nombre al pueblo, Don Pedro de Tapia. Este hombre de leyes compró en el año 1.603 por 12.000 ducados las codiciadas tierras que hoy ocupa el pueblo. Allí creó su mayorazgo que perteneció a su linaje hasta el año 1.920.

El lavadero de San Antonio, que fue restaurado hace años, es uno de los más antiguos de la zona. Situado en una de las entradas del pueblo, tiene un gran valor etnológico, ya que fue usado durante siglos por las vecinas de este pueblo. Actualmente en su interior se encuentra el Centro de Interpretación de la Tradición Oral.

Además de su casco urbano, Villanueva de Tapia tiene mucho que mostrar en su entorno. De hecho, cuenta con un valioso encinar y algunos pinares, que representan un paisaje atípico dentro del mar de olivos que inunda habitualmente cualquier vista panorámica en el entorno.

También merece la pena acercarse hasta algunos enclaves interesantes de los alrededores, como la Pontanilla, que es el punto exacto donde se unen las provincias de Málaga, Granada y Córdoba.

Algunos de estos rincones se pueden conocer en algunas de las rutas de senderismo que tiene habilitadas el pueblo. Entre ellas sobresalen especialmente las etapas de la Gran Senda de Málaga que unen a pie o en bicicleta al pueblo con Archidona o la vecina de Villanueva de Algaidas.

En el primero de esos itinerarios se atraviesa un complejo paisaje agrícola, donde los olivares tienen el telón de fondo gris de las sierras de Arcas y del Pedroso. Pero, sin duda, son las dehesas de vetustos encinares las que más llaman la atención en esta zona.