Diario Sur
La leyenda del romance entre Abindarráez y Jarifa centran la fiesta temática en Cártama.
La leyenda del romance entre Abindarráez y Jarifa centran la fiesta temática en Cártama.

El hechizo andalusí llega hasta el Valle del Guadalhorce y la Axarquía

  • Cártama y Salares acogen este fin de semana dos fiestas temáticas que los trasladan a la Edad Media

El verano acabará bajo el hechizo andalusí en dos pueblos malagueños: Salares y Cártama. Ambos celebran entre hoy y el domingo fiestas temáticas que giran en torno al espíritu de las Tres Culturas, con zocos árabes, velas que iluminan sus calles y varias actividades relacionadas con el medievo.

Por una parte, Salares acoge el décimo cuarto Festival Árabe Andalusí, en el que se tiene el mejor escenario posible: calles angostas y empinadas y reliquias de la época, como su alminar, los restos de la mezquita o una casa torreón.

Por otra, Cártama desarrolla un evento de similares características , la quinta edición de las Noches de la Bella Jarifa, que gira en torno al romance legendario entre dos enamorados de alto linaje en los últimos años de Al-Ándalus.

Para esta ocasión, ambas localidades han preparado un programa muy completo que intentará trasladar a los asistentes a la Andalucía de aquella época. Así, en Salares contarán durante estos tres días con exhibiciones de danza árabe, pasacalles, muestras de cetrería y algunas degustaciones gastronómicas (paella, pinchitos morunos, tés y pastas árabes).

Entre sus propuestas, este pueblo axárquico ofrecerá a los asistentes la oportunidad de realizar una visita guiada por el importante legado histórico de la villa.

En el caso de Cártama, desde esta noche hasta el domingo, además de un zoco de artesanos, se han programado talleres de incienso, henna y cerámica y habrá paseos en camello. También están previstas actuaciones de danza del vientre y orientales. El programa se completa con pasacalles, micro-teatro, animación medieval (con faquires, brujas y malabaristas)y actuaciones de música medieval y andalusí a cargo de la Escuela Municipal de Música de Cártama.

Será una buena ocasión no sólo para disfrutar de estas fiestas temáticas sino también para conocer ambas villas. Por una parte, merecerá la pena adentrarse en el coqueto pueblo de Salares, una verdadera perla blanca ubicada a los pies de las sierras de Tejeda y Almijara.

Con apenas doscientos habitantes, esta pequeña localidad mantiene, después de muchos siglos de avatares, la estructura urbana que tuvo la región durante el esplendor de la época andalusí.

Sin lugar a dudas, el visitante se quedará perplejo con la disposición de su casco urbano, compuesto por calles estrechas, que suben y bajan hasta conformar un verdadero laberinto donde sobresale el blanco de la cal que protege a las casas.

La angostura de las calles impide el paso de vehículos, lo que hace que un paseo por ellas tenga, si cabe, mayor encanto.

Sólo sus vecinos saben cuidar uno de sus principales patrimonios, adornando la fachada de sus casas meticulosamente, con floridas macetas y las tradicionales puertas y ventanas de madera en colores llamativos. Tanto en la zona alta como en la baja se encuentran verdaderas postales en la que se nota el esmero puesto por los propietarios de los inmuebles.

Pero la principal referencia para los salareños es la torre alminar de la iglesia de Santa Ana, una construcción de claro origen mudéjar que data de los siglos XIII y XIV. Aunque merece ser restaurada convenientemente, esta torre, declarada Monumento Histórico Artístico hace más de dos décadas, es el principal emblema del pueblo. Y todo ello, a pesar de que su parte superior se encuentra ligeramente inclinada. Otro de los elementos arquitectónicos del municipio es el puente que hay sobre el río Salares.

Por su parte, la villa de Cártama está situada a los pies del denominado cerro de la Virgen, donde se concentra buena parte de su patrimonio cultural. Por una parte, allí se pueden ver los restos de un antiguo castillo árabe del siglo X.

Teniendo en cuenta sus dimensiones y su situación privilegiada, desde la que se domina visualmente buena parte del valle del Guadalhorce, muchos historiadores han coincidido en resaltar la importancia que tuvo esta fortaleza durante la etapa andalusí.

En las proximidades de estas murallas, se encuentra el que es el edificio más emblemático para los cartameños, la ermita de la Virgen de los Remedios, que se comenzó a construir durante el siglo XVI.

Además de ese legado, también se pueden ver restos de la Cartima romana, como la columna con Cruz de Humilladero, así como un puente y restos de una antigua calzada.