El ‘Balcón de la Serranía’ con acento inglés

Este pueblo está situado entre los valles del Genal  y del Guadiaro, en el extremo occidental de la Serranía de Ronda.
Este pueblo está situado entre los valles del Genal y del Guadiaro, en el extremo occidental de la Serranía de Ronda. / J.A
  • El Castillo del Águila es el principal hito de Gaucín, que se ha convertido en la residencia habitual de muchos británicos

La fortaleza que resultó letal para Guzmán El Bueno o una fuente del siglo XVII son algunos de los hitos monumentales que aguardan en Gaucín.

Este acogedor pueblo del extremo más occidental de la Serranía de Ronda se ha convertido en los últimos años en la residencia de numerosos extranjeros, sobre todo británicos, que se han sentido atraídos por su historia, su entorno natural y sus vistas panorámicas. Allí, con su particular acento inglés, se aclimatan a las peculiaridades de este destino andaluz.

Esas mismas razones que han llevado hasta allí a cientos de foráneos sirven para recordar el importante valor de su patrimonio ya sea histórico o medio ambiental.

Conocido con el lema de ‘Balcón de la Serranía’ por las excelentes vistas que ofrece del Campo de Gibraltar y de los valles del Genal y del Guadiaro, Gaucín está asentada a los pies de la sierra del Hacho, que con un millar de metros sobre el nivel del mar es un excelente mirador natural.

Son muchos los lugares que disfrutan de interesantes panorámicas, pero sólo el Castillo del Águila, la fortaleza que custodiaba el antiguo Gaucín, disfruta de las mejores imágenes. Paseando entre estas ruinas es posible percibir el valor estratégico y ahora pasiajístico de este recinto amurallado.

La propia fortaleza también tiene su interés, ya que se trata de un recinto amurallado que se conserva en buenas condiciones. Sobre sus cimientos romanos se mantienen las murallas que levantaron posteriormente los árabes. Según la leyenda, en uno de sus asedios encontró la muerte Guzmán El Bueno, uno de los personajes más famosos de la llamada Reconquista.

Este antiguo alcázar se sitúa a más de cien metros de altura sobre Gaucín por lo que sus restos se distinguen sin problemas. No es casualidad que se le conozca como el Castillo del Águila, ya que sobre él vuelan numerosas aves rapaces. Además de águilas reales y perdiceras, por este entorno deambulan halcones peregrinos y buitres leonados, que, de una forma u otra, se alimentan de la variada fauna que habita estos montes, en los que predominan los alcornocales.

Dentro del propio castillo se puede visitar la ermita del Santo Niño, que data del siglo XVII, donde se rinde culto a su titular y se puede ver una talla policromada de San Juan de Dios. Ya en el casco urbano, sobresalen como edificios religiosos la iglesia parroquial de San Sebastián, que mantiene algunos rasgos barrocos, y el convento de los Carmelitas, del siglo XVIII.

También tiene un gran valor histórico la Fuente de los Seis Caños, construida en 1.628. Su estilo barroco andaluz y la piedra arenisca con la que está hecha son las notas más significativas de este importante vestigio del patrimonio de Gaucín. De esta fontana, bien conservada pese a su antigüedad, manan las aguas de las sierras del entorno.

Además de sus monumentos, se puede visitar el Museo Etnográfico, donde se ponen en valor las costumbres y la historia de esta villa serrana.

Pero, el pueblo también tiene uno de sus mayores atractivos en sus calles empinadas, en las que destaca el blanco inmaculado de sus fachadas. En la portada de las casas llama la atención los colores llamativos de puertas y ventanas, que, con sus enrejados, forman una típica imagen andaluza. Más señoriales resultan las casas solariegas construidas en los siglos XVII y XVIII, que se distinguen porque aún mantienen sus escudos heráldicos sobre el dintel de las puertas.

Otra de las imágenes interesantes que se ven desde la fortaleza de origen árabe es la del propio pueblo de Gaucín, sobre el que se erige el pico, al que también se le conoce como el del Hacho. Es la cúspide de una sierra que no es más que la prolongación de la cadena montañosa que arranca en el espigón de Atajate y recorre, en paralelo al valle del Genal, los términos de Benadalid, Benalauría, Algatocín y Benarrabá.

El pueblo limita al sur con Casares con una frontera natural de gran valor ecológico, como es el río Genal. Buena parte de su cauce se puede ver desde el mencionado castillo del Águila, aunque en esta época del año merece la pena acercarse hasta él desde el puente que une a Gaucín con la Costa del Sol. Allí, además de algunas pozas de aguas cristalinas -sobre todo río arriba-, se puede descubrir una fauna y una flora sorprendentes por su variedad.

Al norte, la localidad también limita con el Valle del Guadiaro, que cuenta con lugares espectaculares para los amantes de la naturaleza, como el denominado ‘sifón’ de Las Buitreras o algunos de sus cerros como los de Maravillas y del Escribano.

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