Un héroe axárquico al otro lado del charco

Junto al principal templo de la villa se representa parte de la Batalla de Pensacola.
Junto al principal templo de la villa se representa parte de la Batalla de Pensacola. / SUR
  • Macharaviaya celebra hoy el 4 de Julio como homenaje a la hazaña de Bernardo de Gálvez en la Guerra de la Independencia

Una de las batallas más importantes de la Guerra de la Independencia Americana se representa mañana junto a la iglesia de Macharaviaya.

Todo está preparado para que allí se escenifique por la tarde el acto heroico del hijo más ilustre de esta localidad axárquica, Bernardo de Gálvez, quien, armado de valentía, desafió en 1.781 a las tropas inglesas que apuntaban con sus cañones a españoles y americanos en la bahía de Pensacola, en Florida.

Desde hace ya seis años, Macharaviaya, una tranquila villa axárquica, celebra la Fiesta del 4 de Julio, casi con tanto cariño como en Estados Unidos. Es una de las formas que tiene de recordar a este personaje histórico, que, con su hazaña, dio un paso muy importante para la independencia de este país del dominio británico.

De Gálvez logró animar con su bergantín a otras embarcaciones a penetrar en aquella bahía que a todos, menos a él, parecía inexpugnable. Así hizo prisionero al general inglés Campbell y reconquistó después Florida para España. Además, consiguió que se reconociera su acto legendario en su propio escudo. Carlos III le añadió el lema de «Yo solo» en homenaje a aquel acto épico.

Mañana en su pueblo natal se recreará precisamente parte de esa batalla, gracias a la colaboración habitual de las asociaciones de Granaderos y Damas de Gálvez y Torrijos 1831, que con la indumentaria de la época se encargarán de revivir este famoso episodio bélico a partir de las 21 horas. Este año, como novedad, se contará con nuevo guión y un espectáculo de luces que permitirán dar más realismo a la escena.

Tras esta teatralización, vecinos y visitantes podrán disfrutar de degustaciones gastronómicas, en la que no faltarán ni platos ni productos de ambos lados del charco. Entre ellos no faltarán la hidromiel, una bebida alcohólica muy consumida en aquella época, aunque sus orígenes se remontan a la antigüedad.

También habrá una auténtica barbacoa americana, a la que seguirán fuegos artificiales, como en el 4 de Julio de Estados Unidos, y una verbena popular. En el programa de fiestas de este evento de Macharaviaya hay que añadir actuaciones musicales, proyecciones de documentales sobre la época y un mercado de productos artesanales.

Aquellos vecinos y visitantes que quieran ir con la indumentaria de aquellos años podrán llevarse algunos de los premios con los que el Ayuntamiento quiere obsequiar a los que se impliquen en la fiesta.

De alguna forma, Macharaviaya con este evento también rinde un tributo a su historia, ya que fue en el siglo XVIII cuando la localidad llegó a vivir una época de esplendor, hasta el punto de que se le conocía como el ‘pequeño Madrid’. Ese prestigio se lo debían sobre todo a la familia de los Gálvez, que desde esta villa axárquica tenía claras influencias sobre la Corte.

Este clan burgués realizó en la localidad numerosas obras que aún se pueden visitar hoy en día. Es el caso de la actual iglesia de Jacinto, construida en 1505, pero restaurada durante el esplendor de esta acaudalada familia y convertida, posteriormente, en su propio panteón. Sus dimensiones sorprenden al visitante, sobre todo teniendo en cuenta el tamaño del municipio.

Los miembros de este linaje, que tienen en el pueblo un museo, llegaron a financiar otras obras menos vistosas, pero de importancia para sus vecinos, como las de ingeniería hidráulica, uno de los problemas históricos de la villa. Esto se relata en un azulejo que recuerda el pasado histórico de la villa. También se puede comprobar en uno de los pilares que se encuentran en la calle Real de Málaga de la localidad, que fue en aquella época una de las más prósperas.

Los Gálvez también se hicieron con el monopolio de la venta de naipes en América, por lo que ubicaron en este municipio axárquico una fábrica para abastecer al otro continente. Aunque ya no se percibe la estructura del edificio, sí se puede visitar la calle que lleva su nombre.

Estas tierras axárquicas no sólo han sido cuna de esta próspera familia burguesa, sino también de otros personajes ilustres, como el escritor Salvador Rueda. Este literato malagueño nació en la cercana aldea de Benaque en una «casa pobre», como él mismo definió en una ocasión. El edificio fue restaurado y hace las veces de casa museo de este autor del XIX.

Benaque es una tranquila población, que cuenta con su propio templo, la iglesia de la Virgen del Rosario. De este edificio sobresale su torre, un antiguo alminar del siglo XVI, que proviene de una antigua mezquita, y en el que aún se conservan algunos frescos en sus paredes.