Bombay sufrió ayer uno de los mayores mazazos del terrorismo. La capital financiera india se vio ensangrentada por la barbarie sin sentido. El objetivo de los terroristas era hacer el mayor daño posible, por eso escogieron trenes y estaciones en hora punta. Fueron al menos siete bombas las que explotaron casi simultáneamente, con el trágico resultado de al menos 163 muertos y casi quinientos heridos. El modus operandi es similar al empleado en Londres el 7-J y en Madrid el 11-M atentados de los que se responsabilizó la red Al-Qaeda.