diariosur.es
Jueves, 6 de julio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA EL PERIÓDICO ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
LO + BUSCADO
Vacaciones, a la vuelta de la esquina
-
El Código da Vinci

-
Las tendencias para este verano
-
Mundial de Alemania
-
Fernando Alonso
-
Los Sims 2
-
Alergias
-
Sudoku
-
Predicciones 2006
-
Ofertas de empleo
-
Hoteles
-
Logos Melodías
OPINIÓN
LA ROTONDA
Un enigma
UN enigma más en el panteón de las catástrofes que parten el espinazo a familias y a pueblos enteros. Lo que hizo, no pudo o dejó de hacer el maquinista de un metro lanzado a segar decenas de vidas es por ahora un secreto para la caja negra y para los forenses. Ninguna causa de por qué el convoy entró o lo entraron a 80 kilómetros hora en una curva limitada a 40. Es el dato contundente de la tragedia más allá de conjeturas de consumo rápido para digerir la conmoción. «Es como entrar con el coche en un garaje a 140», ilustran los que saben de trenes y de metros, viejos o nuevos. Este era de los primeros, el 'trasto' para los habituales de la línea 1, sin sistema de frenado automático en el tramo endiablado. Ante las catástrofes nos solemos echar, ciclotímicos, en brazos del fatalismo renegando de un siglo de idilio con las máquinas que nos llevan y traen. Cada riesgo tiene su antídoto, que no es infalible y lo olvidamos. La fe ciega en el ABS es tan descerebrada como el olvido de la física en este tiempo de coches cada vez veloces. Al final es el carné por puntos el que nos refresca esa asignatura vital, aunque nos catee también en civismo al volante, que va a dejar de ser por fortuna una 'maría'. El error siempre es humano, incluso el de la máquina, sobre todo cuando la que corrige errores no está instalada.Vivir es un riesgo acentuado en un mundo, diferente desde hace 50 años gracias entre otras cosas a la gran movilidad, pero los habituales de la línea 1 viajaban en la ruleta rusa de un antiguo traqueteo que era achaque y denuncia. No eran como esos tripulantes del Discovery, que despegan con grieta y sonrisa incluidas. Ser héroe no siempre es una opción.



Vocento