El 64% de los profesionales que trabajan en los centros de salud de Málaga reconocen haber padecido algún tipo de agresión física o verbal de los usuarios en los últimos 13 meses. Así se recoge en una encuesta efectuada por el sindicato médico CSI-CSIF entre 400 profesionales de 17 centros de salud.
En el último año se han producido 1585 agresiones. El 98% verbales (especialmente amenazas e insultos), y sólo el 2% físicas. El personal de admisión, los médicos y los enfermeros son los que más sufren estas agresiones. Los primeros a la hora de dar citas, los médicos por las recetas y los enfermeros en la dispensación de metadona.
Aun así, y pese a estos datos, desde el sindicato médico se asegura que no es tan importante el número de agresores, como las veces que éstos protagonizan estos casos.
Pese a las cifras, sólo el 5% de los profesionales decide notificar al distrito sanitario este tipo de agresiones. Desde el sindicato médico se exige a la administración que se incluyan medidas preventivas de protección al personal en el pacto para las agresiones que ya puso en marcha hace un año el SAS.
El lugar donde las agresiones se producen con mayor frecuencia es en el servicio de admisión, con un 54 por ciento de los casos, seguido, con un 39 por ciento, de las consultas, donde la causa principal es la negación de recetar medicamentos.
Entre los enfermeros, la dispensación de metadona es una de las causas que más nivel de violencia representa, ya que el 31,2 por ciento del sector ha sufrido algún tipo de agresión por este motivo. Para solucionarlo, se han puesto en marcha tres puntos de dispensación de metadona, en La Palmilla, en La Luz y dentro del centro de salud de Alameda-Perchel, que suministran esta sustancia a entre veinte y cincuenta personas diariamente, señaló la vocal del Sindicato Médico María del Carmen González.
Desde el 1 de abril de 2005 se ha puesto en marcha el Plan de Prevención de Agresiones, para reconocer las agresiones, adoptar medidas para controlarlas y proponer a las empresas posibles soluciones como instalar cámaras de seguridad, timbres, salidas alternativas en las consultas y dar apoyo al profesional.
Otras medidas preventivas sobre las causas de esta agresión que se han puesto en marcha son la concienciación social, dando más información a la población, las condiciones de trabajo o la dispensación de metadona. Los profesionales piensan que no hay medidas de seguridad suficientes, que no tienen respaldo por parte del Servicio Andaluz de Salud (SAS) o que la dispensación de metadona es una actividad de gran riesgo que nunca debe hacerse sin medidas de seguridad, además de ver un aumento de la violencia y de la falta de respeto y que el Plan de Prevención es poco eficaz y, en muchos casos, desconocido.
Se han realizado 403 encuestas, repartidas en diecisiete centros de salud, un equipo de salud mental, veterinarios y farmacéuticos y el periodo de referencia es de trece meses desde el 1 de abril de 2005. Los centros de salud de Huelin, Victoria, Portada Alta, San Andrés-Torcal, Campanillas, Miraflores, Capuchinos, Trinidad y Rincón de la Victoria han reflejado en la encuesta un nivel más alto de agresiones que en el resto de centros participantes como el de Alameda-Perchel, Cruz de Humilladero, Puerta Blanca, El Palo, Limonar, Churriana, Carranque y Las Delicias.