El consumo de aceite de oliva y de frutos secos en el conjunto de la dieta mediterránea consigue bajar el colesterol y la tensión. Así lo demuestra el estudio de Predimed, llevado a cabo por 17 grupos de investigación -entre ellos, la Universidad de Málaga-, cuya fase piloto fue presentada ayer. En concreto, los científicos han confirmado que tomar tres o cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra y 30 gramos de frutos secos diarios reducen la hipertensión arterial, disminuyen el colesterol total, sirven para combatir la diabetes y tienen efectos antioxidantes, anticoagulantes y antitrombóticos..