Alonso, como él mismo había pronosticado, se dedicó a sumar puntos y salvar los muebles en la carrera más complicada del año para Renault. No obstante, los dos coches de la marca francesa acabaron (Fisichella en el podio y el asturiano, quinto). El piloto español no pudo aguantar el ritmo de su compañero de equipo, cediendo terreno paulatinamente con problemas de estabilidad, especialmente en el eje delantero. Ese fue el motivo que en su primera parada le cambiaran los reglajes para darle un poco más de apoyo aerodinámico al eje delantero.
El asturiano se quedó sin el trofeo que le falta en su colección. Sabía que no lo iba a tener fácil, aunque quizás no esperaba que fuera tan complicada la situación, ya que incluso se vio superado por Ralf Schumacher, que le relegó a la quinta posición. Afortunadamente para el asturiano Ralf no acabó la carrera. «Todo ha sido más complicado de lo que se podía pensar», comentó Alonso, que se mostró muy satisfecho de la salida que había realizado.
Sin embargo, ese buen trabajo en el inicio de la carrera se vio ensombrecido por el altísimo ritmo de los bólidos rojos. Tampoco pudo aguantar el ritmo de su compañero. «Dejé pasar a mi compañero porque iba más rápido que yo. Cuando es así hay que dejar pasar», explicó.
«Me voy satisfecho»
Casi sucedió lo mismo con Jarno Trulli: «Se metió delante nuestro después y al final pude acabar quinto, que era lo máximo que podíamos hacer. Ha sido un fin de semana difícil, pero dentro de quince días intentaremos mejorarlo».
«Me voy muy satisfecho de la gira norteamericana. Lo que no hay que ser es tan optimista después de los 25 puntos de ventaja en Canadá, diciendo que el Mundial estaba sentenciado, ni tan pesimista ahora porque tengamos », dijo para finalizar su comparecencia en la rueda de prensa.