La dermatóloga Carmen Logroño advirtió ayer de que la piel tiene memoria y pequeñas quemaduras producidas a los 3 años de edad pueden presentar «complicaciones» en la misma persona cuando tiene entre 20 y 30 años e, incluso, reproducirse en carcinomas y melanomas.
Logroño, que ayer presentó la campaña 'Deja de hacer el gamba, protege tu piel' de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Córdoba, insistió en que durante los veinte primeros años de vida «el tiempo de exposición al aire libre y al sol es mayor», por lo que consideró «fundamental» la labor de prevención en niños y adolescentes para que no sufran cáncer de piel.
Y es que cada año se producen 150.000 nuevos casos de melanomas en el mundo, 3.200 de ellos en España, según informó la presidenta de la AECC en Córdoba, María Luisa Cobos.
La dermatóloga también mostró su «desacuerdo» respecto al tratamiento consistente en las salas de rayos UVA para que la piel se ponga morena, tanto por «la falta de control» del aparato que los emite, como porque «una sesión equivale a la toma de sol de un día entero de playa», lo cual calificó de «abusivo».
Más propensos
Además, la especialista declaró que las pieles claras y cabellos claros y pelirrojos «corren más peligro» de sufrir melanomas por falta de melanina, pigmento que da color a la piel, que se broncea como mecanismo de defensa frente a la radiación ultravioleta, la cual produce un aumento de la melanina producida por los melanocitos situados en la capa basal de la epidermis.
Los melanomas constituyen el 5 por ciento de los tumores malignos de piel, aunque son los que presentan mayor mortalidad, mientras que los carcinomas -el 95 por ciento de los cánceres de piel- son «más fáciles de diagnosticar y se erradican con anestesia local», a la vez que se localizan en el cuello, cara y manos, partes más expuestas al sol.
Por otra parte, Logroño hizo hincapié en problemas de alteración ocular como la fotoconjuntivitis y las cataratas, producidas debido a que la aglutinación progresiva de las proteínas de las radiaciones solares se traducen en opacidades del cristalino.
Por todo ello, la experta recomendó tomar el sol «con gafas de sol y la camiseta puesta», a la vez que instó a «evitarlo en las horas de mayor exposición de los rayos solares».