La lista de detenidos en la segunda fase de la 'operación Malaya' corrió ayer como la pólvora por Marbella, especialmente los nombre de los 13 ex concejales arrestados por su presunta implicación en la trama de corrupción, que se suman a los tres encarcelados por la misma causa: Marisol Yagüe, Isabel García Marcos y Victoriano Rodríguez. La mayoría de los ediles fueron firmantes de la moción de censura que arrebató a Julián Muñoz la Alcaldía en agosto de 2003. Sólo se desmarcaron cuatro nombres, los de Emilio Jorrín, Miguel Jiménez, Javier Lendínez y Rafael González. Muchos están además imputados en presuntos delitos urbanísticos o en otras causas.
TOMÁS REÑONES
El capitán del Atlético metido a concejal
Fue uno de los desembarcos políticos que más repercusión mediática tuvo a nivel nacional. De la mano del desaparecido Jesús Gil, el jugador del Atlético de Madrid (llegó a ser capitán amparado por su fama de duro) recaló en Marbella para hacerse cargo del equipo de fútbol local. Pero los planes para él eran más ambiciosos. Gil le colocó al frente de la Delegación Municipal de Deportes. En la moción de censura se dio la mano con uno de sus enemigos irreconciliables, el ex edil andalucista Carlos Fernández.
Tras el encarcelamiento de Marisol Yagüe se colocó al frente de la Alcaldía durante unas semanas, tiempo que el Gobierno central tardó en disolver la corporación. Pese a que intentó reincorporarse a su cargo en una empresa municipal, la gestora se negó en redondo. Estaba en vías de ser despedido. Como teniente de alcalde, su nombre aparece en múltiples procedimientos por presuntos delitos urbanísticos heredados de la larga década de gobiernos gilistas y postgilistas, además de por supuesta prevaricación.
CARMEN REVILLA
De locutora a teniente de alcalde
Lo suyo fue un salto inusual de la parrilla de la televisión local al ruedo político. Locutora desde 1996 de RTVM, la radio televisión municipal, Jesús Gil puso sus ojos en ella y creó la Concejalía de la Mujer para su protagonismo absoluto durante el segundo mandato del gilismo. Su fidelidad al fundador del GIL le valió un ascenso imparable dentro de los distintos equipos de gobierno hasta conseguir de la mano de la ex alcaldesa, Marisol Yagüe, la tenencia de alcaldía de San Pedro Alcántara.
Tras la disolución de la corporación había pedido su reingreso en los medios de comunicación públicos, lo que causó sorpresa y malestar entre los integrantes de la gestora. Actualmente estaba de baja médica. Está imputada en presuntos delitos urbanísticos. La oposición la acusó además de estar residiendo en una vivienda de propiedad municipal desde hace años sin pagar el arrendamiento.
ANTONIO LUQUE
El hombre invisible
Pasó de ser un peso pesado en la etapa de Jesús Gil, llegando a ser incluso concejal de Hacienda y a controlar las cuentas del Ayuntamiento, a ser apartado por el ex alcalde Julián Muñoz, que le despojó de sus competencias y le relegó a ser adscrito a la Alcaldía, sin ningún tipo de responsabilidades. Su nombre aparece en la investigación abierta por el Tribunal de Cuentas tras detectar irregularidades en la gestión municipal durante los años de gobierno gilista. Ausente en todos los plenos pese a estar en el equipo de Marisol Yagüe, su relación con la ex alcaldesa fue en los últimos meses de mal en peor.
Le destituyó sucesivamente de la concejalía de Hacienda, de la octava tenencia de alcaldía y de la gerencia del Puerto. Pese a la falta de sintonía con Yagüe, mantuvo hasta el último momento las siglas del GIL en la Diputación para cobrar la asignación mientras que en el Ayuntamiento se pasó al grupo mixto. Funcionario interino, intentó reincorporarse a su puesto, pero la gestora decidió amortizar su plaza para que no pudiera volver a su puesto de trabajo.
RAFAEL CALLEJA
La baza del GIL para gestionar Turismo
Su incorporación al GIL vino marcada por su claro perfil empresarial y turístico. Su familia era dueña de la famosa embotelladora de agua mineral de Solares. Destacó por su fidelidad a Jesús Gil, por lo que no dudó en respaldar el acuerdo para desbancar a Julián Muñoz, máxime cuando le despojó de la Concejalía de Turismo y le dejó tan solo con la gestión del Palacio de Ferias.
Actualmente pareja de Ana Stilianopoulos, hija de Pitita Ridruejo, que fue también cargo de confianza del GIL, es conocido por su afición al polo, deporte que practica asiduamente en la localidad gaditana de Sotogrande. De hecho, llegó a organizar afamados campeonatos de esta modalidad a pie de playa. Imputado en diversas causas urbanísticas, lo está también en una querella interpuesta por la Fiscalía Anticorrupción, por haber cobrado presuntamente en dinero negro parte de sueldo, acusación realizada contra buena parte de sus ex compañeros.
EMILIO JORRÍN
Dos veces concejal por carambola
Su paso por el Ayuntamiento siempre se debió a una carambola. Aunque ejercía desde hacía más de seis años como coordinador del área de Industria, no fue hasta la dimisión del desaparecido Jesús Gil en 2002 cuando Emilio Jorrín tomó posesión por primera vez de un acta de concejal. Tras la moción de censura y la condena a Julián Muñoz por delito urbanístico, que le obligó a abandonar su cargo, volvió de nuevo la corporación. Eso sí, prefirió mantenerse en la oposición, fiel a los 'julianistas', y no renunció a las siglas del GIL. Cofundador del partido Centro Andaluz Independiente (CAI), tras la disolución de la corporación volvió al Ayuntamiento para reincorporarse en su puesto de trabajo. No está imputado en ninguna causa.
JOSÉ LUIS FERNÁNDEZ
El edil silencioso
Pese a ostentar importantes responsabilidades en mandatos del GIL y formar parte de las comisiones de gobierno, ha sido uno de los nombres menos sonados de la corporación marbellí. En la moción de censura no dudó en ponerse al lado de los fieles al patriarca, a Jesús Gil, para desbancar a Julián Muñoz del sillón de la Alcaldía. Ex novio de la única hija del desaparecido regidor de Marbella, su escalada comenzó en el fútbol. Llegó a ser gerente del Cádiz cuando el fundador del GIL amplió horizontes en su pasión por el deporte del balón. De coordinador de Turismo pasó después a desempeñar la responsabilidad de la Delegación de Personal, en la que se mantuvo hasta la disolución de la corporación. Está imputado en diversos presuntos delitos urbanísticos.
JAVIER LENDÍNEZ
Doblete en partidos independientes
Llegó al GIL en 1995. Formó parte de los nuevos fichajes para la expansión del GIL en la provincia y de hecho representó a la candidatura gilista en Monda, donde obtuvo un acta de concejal. Conocido por su amistad con Julián Muñoz -muy amigo de su padre-, llegó a ser teniente de alcalde de San Pedro Alcántara. Tras la moción de censura se quedó en la oposición, liderando el flanco de 'julianistas', frente al núcleo duro del gilismo.
Imputado en diversas causas urbanísticas de la etapa gilista su última aventura política fue la fundación Centro Andaluz Independiente (CAI). Un ex compañero en el grupo mixto le acusó de haber pactado retirar algunas denuncias interpuestas contra la ex alcaldesa, Marisol Yagüe, por supuesta prevaricación. En los últimos meses, aún estando en la oposición, respaldó decisiones del equipo de gobierno o se ausentó y dejó en minoría a la oposición en asuntos de calado.
RAFAEL GONZÁLEZ
Inhabilitado por delito urbanístico
Hombre de confianza del presidente y fundador del partido, Jesús Gil, desde sus primeros pasos en la política supo erigirse también en imprescindible para su sucesor Julián Muñoz, que lo dejó como su segundo de a bordo durante su corto mandato. Concejal discreto, durante la larga década que estuvo en la corporación tocó casi todos los palos: desde Hacienda y Seguridad Ciudadana, pasando por la Tenencia de Alcaldía de Puerto Banús. Su primer contacto con el Consistorio marbellí fueron sus cuatro años como interventor accidental en el primer mandato del GIL.
Su desmarque de las tesis de Gil en la moción de censura supuso una gran sorpresa. Se hizo de rogar aunque finalmente se sumó al equipo de Marisol Yagüe, y se puso al frente de Sanidad. Como miembro de la Junta Local de Gobierno, está imputado en numerosos presuntos delitos urbanísticos. La primera condena firme por el 'caso Banana Beach', de seis meses de cárcel y ocho años de inhabilitación para ejercer cargo público, le obligó a dimitir a finales de noviembre del año pasado. Está pendiente de una petición de indulto para eludir la orden de ingreso en prisión por la misma causa.
JOSÉ ANTONIO JAÉN
El funcionario de Justicia bajo fianza
Funcionario de la Administración de Justicia y delegado sindical de la UGT desde hace varios años, se caracterizó desde su saltó a la arena política por haber sido un hombre fiel a Isabel García Marcos. Barcelonés, casado y afincado en Marbella debutó en las elecciones municipales de 2003 con el PSOE. En agosto de ese mismo año, protagonizó junto a algunos compañeros del PSOE, a ediles del PA -expulsados y luego readmitidos en sus filas- y a ex giles, liderados por Marisol Yagüe, la moción de censura contra el entonces alcalde Julián Muñoz. Una decisión que le valió su expulsión del PSOE.
Dos hechos marcaron su gestión en la Delegación de Educación y en la Tenencia de Alcaldía de Puerto Banús. El déficit de plazas escolares, que le valió airadas críticas de la oposición, y un caso de presuntas irregularidades contables, que él mismo ordenó investigar. Su detención en la primera fase de la 'operación Malaya' fue sonada. Quedó en libertad bajo fianza acusado de los delitos de tráfico de influencias y cohecho. Defendió su inocencia y criticó que les trataran «como a terroristas».
MARÍA JOSÉ LANZAT
A la sombra de sus compañeros del PA
Marbellera y vinculada a la política desde su infancia -su familia es conocida por militar en el andalucismo y su padre ha sido elegido recientemente miembros de la ejecutiva local del PA- fue durante varios años delegada provincial de Turismo y Deportes de la Junta. Abogada y políglota (se desenvuelve en cuatro idiomas), en 2003 abandonó su cargo en el Gobierno andaluz para dedicarse a la política local tras obtener un acta de concejala en el Ayuntamiento.
Firmó la moción de censura contra Julián Muñoz, lo que motivó la expulsión de las filas PA, que finalmente fue abortada por la dirección regional del partido. Siempre a la sombra de sus compañeros de grupo, Carlos Fernández y Pedro Pérez, Lanzat ostentó la Delegación de Turismo y posteriormente fue relegada a la de Medio Ambiente tras una reestructuración interna. No tomó decisiones de calado porque no pertenecía a la Junta Local de Gobierno. Actualmente trabajaba en un despacho de abogados y era miembro de la ejecutiva nacional del PA.
BELÉN CARMONA
La repentina llamada de la política
Militante activa en el movimiento vecinal, Belén Carmona vivía por y para los niños de familias marginales de una barriada de San Pedro conocida como 'Carabanchel' hasta que un día Isabel García Marcos, actualmente en prisión también por la 'operación Malaya', llamó a su puerta para pedirle que se sumará al proyecto socialista. Descendiente de una familia de canarios, los que la conocen la definen como una mujer sencilla y que se mueve por sus ideas, no por dinero.
Durante una etapa de su vida ejerció de relaciones públicas de una franquicia de comida rápida. Dejó todo y estampó su firma en la moción de censura. Desempeñó su labor en la Delegación de Servicios Sociales y se mantuvo como concejal hasta el último momento, hasta la disolución misma de la corporación, para defender que no habían hecho nada malo pese a la detención de sus dos compañeros del grupo municipal socialista.
VICENTE MANSILES
El coordinador que se ganó un ascenso
De ser coordinador municipal de Obras pasó a encabezar su propia Delegación y de gestionar de primera mano todas las obras municipales. Burgalés de nacimiento, es de sobra conocida la simpatía que le tenía tanto por al desaparecido Jesús Gil como al ex gerente de Urbanismo, Juan Antonio Roca, considerado el presunto cerebro de la trama de corrupción en el Ayuntamiento y encarcelado desde el pasado mes de abril. Fue Julián Muñoz el que le dio en 2003 responsabilidades en el equipo de gobierno, tras las elecciones municipales.
Meses después decidió subirse al tren de los concejales díscolos que arrebataron a Muñoz el sillón de la Alcaldía. Imputado en el 'caso Monteverde', que investiga el presunto desvío de 41,8 millones de euros de las arcas municipales en la era GIL, y 'Fergocom', estuvo envuelto en la última etapa de su gestión en la polémica por la reforma de la casa de la ex alcaldesa, Marisol Yagüe. Su intención era reincorporarse a su cargo como coordinador de Obras, aunque actualmente estaba de baja.
MIGUEL JIMÉNEZ
Varios años de labor en la retaguardia
La dimisión de un concejal del GIL precipitó a finales de 2004 una nueva remodelación en el accidentando equipo de gobierno de Marisol Yagüe. Su sustituto, Miguel Jiménez, no era un desconocido en las filas gilistas. Coordinador municipal del núcleo Las Chapas hasta ese momento, era trabajador del Ayuntamiento casi desde el desembarco del GIL.
«Me he alegrado mucho de que esto llegara, porque llevo muchos años trabajando en el Ayuntamiento de Marbella», señaló poco después de conocer que entraría a formar parte del equipo de gobierno. Casado con la que fue durante años secretaria de Jesús Gil, en su año y medio como concejal ha sido la cabeza visible de la Tenencia de Alcaldía de Las Chapas. Él también ha querido incorporarse a su anterior puesto en una empresa municipal como coordinador de Las Chapas.