INTERNET se ha convertido durante la última década en una fuente inagotable de recursos... y también de polémicas. La última de ellas tiene mucho que ver con los proyectos para universalizar el acceso a los libros, una iniciativa que no ha sentado bien en el sector editorial, aunque tiene también muchos defensores. El cambio del formato tradicional en papel y la gestión de los derechos de autor son los principales escollos a salvar, aunque todo hace prever que el acuerdo sobre estos términos llegará pronto. Por ahora, lo que sí es posible gracias a la Red es visitar un sinfín de bibliotecas y centros documentales de todo el mundo y acceder a sus fondos digitales, en algunos casos, y a los catálogos, en otros.
Los principales beneficiados por este fenómeno en expansión son los investigadores, científicos y estudiantes, que pueden abrir con un simple 'click' una ventana al conocimiento universal. Visitar los centros documentales especializados cada vez es más fácil, aunque sin una guía es muy complicado encontrar lo que se desea, porque una simple búsqueda en Google de los términos 'biblioteca digital' arroja nada menos que 15.300.000 páginas en español.
Precisamente ha sido este buscador de Internet uno de los causantes de que el sector editorial se pusiera en pie de guerra ante el anuncio de la creación de una biblioteca digital que permite la consulta gratuita en millones de páginas de libros publicados en todo el mundo. Tras la puesta en marcha de Google Print, que ahora se ha completado con el lanzamiento del buscador temático Google Books, en versión Beta aún en castellano, la Comisión Europea anunció su decisión de impulsar un archivo en Internet sobre el patrimonio cultural europeo. Después, Microsoft y Yahoo se aliaron en una iniciativa denominada Open Content Alliance, dirigida por Brewster Kahle, fundador del famoso Internet Archive, y que pretende la digitalización de 150.000 libros en un año.
Muchos son los retos en este ámbito, aunque siempre se choca con la reticencia de los amantes del tradicional formato en papel. Pero donde sí que tiene un campo abierto el mundo de las bibliotecas digitales es en el científico y universitario, ya que la digitalización de los fondos documentales y obras de referencia ha revolucionado durante las últimas décadas los procesos de investigación científica y los estudios académicos. Cada vez son más las obras de referencia y de consulta que son accesibles a través de la Red y eso hace que estudiar e investigar sea más fácil para las nuevas generaciones. Pero todo progreso lleva sus inconvenientes, y por eso los expertos reclaman una evolución racional.
Encuentro internacional
Esta semana se ha celebrado en Málaga el cuarto Simposio Internacional de Bibliotecas Digitales, organizado por la Biblioteca de la Universidad de Málaga y el Consorcio Iberoamericano de Educación en Ciencia y Tecnología (ISTEC), que en esta edición se ha centrado en el tema 'Información digital al servicio de la sociedad'. En este ciclo han participado más de doscientos expertos de una docena de países y se han presentado sesenta trabajos de investigación que han analizado el presente y el futuro de estas bibliotecas, centrándose en el ámbito universitario, uno de los entornos en los que estos centros virtuales tienen más proyección.
El coordinador de Bibliotecas de la Universidad de Málaga, Gregorio García Reche, señaló a este periódico que entre las conclusiones que se han extraído de las sesiones de trabajo destaca la necesidad de la especialización de los contenidos y de los profesionales que trabajan en su catalogación, «porque los buscadores y portales de Internet generalistas ofrecen una documentación ingente sobre cualquier tema, aunque el usuario no tiene los elementos suficientes para juzgar la fiabilidad de esos contenidos».
Por ello, aunque en el simposio se ha puesto de manifiesto que «el modelo de biblioteca de hace 20 años es inconcebible en la actualidad, es necesario avanzar hacia una oferta de servicios cada vez más personalizados, con valores añadidos y una información que se ajuste al interés real del estudiante o el investigador».
En el ámbito universitario, donde es importante el desarrollo de proyectos de intercambio de información y documentación -de hecho, la Universidad de Málaga participa activamente en programas de desarrollo de experiencias de este tipo- es fundamental primar la calidad de los contenidos.
Es la única manera de enfrentarse a las 'amenazas' de esos proyectos de digitalización universal, de contenidos que navegan por la Red sin control, como es el caso de los 'blogs' por ejemplo, tal y como han constatado los especialistas reunidos en Málaga. Unas jornadas en las que también se ha defendido la labor del bibliotecario y del librero, que deberán adaptarse a esas nuevas tecnologías, pero con un papel fundamental a la hora de orientar a los lectores.
Foro democrático
«La biblioteca siempre ha sido un foro de democracia, y ahora en un entorno virtual ha de serlo mucho más», defendió Gregorio García Reche, que recordó que las ventajas de la digitalización son muchas, como también los inconvenientes, pero la apuesta por el formato digital para universalizar el conocimiento es clara.
Así lo ha aseverado también el director general del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, Rogelio Blanco, para quien «es necesario evitar el pánico ante las bibliotecas virtuales a la vista de la digitalización que en el futuro sufrirán estos espacios culturales. Hay que asumir que en el futuro las bibliotecas, en aquello que permita la Ley, estarán digitalizadas». En este sentido, añadió que «la biblioteca es un espacio de saberes, mientras que el bibliotecario será un diseminador de conocimientos en aquello que las nuevas tecnologías proporcionen».
La apuesta es clara, aunque el libro digital también tiene sus detractores. El profesor del departamento de Filología Española de la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense Joaquín María Aguirre sostiene que «el factor sociocultural es muy importante» en este sentido, ya que en su opinión «están involucrados hábitos, tradiciones, prácticas y rituales, historia y cultura, unos elementos que pesan más que muchos otros factores objetivos, aunque los hábitos cambian...», añade en tono optimista.
En donde sí que las nuevas tecnologías de la información han irrumpido con fuerza a la hora de promover un cambio es en las revistas especializadas. Estos medios han optado por las ediciones electrónicas ante la facilidad para transmitir la información en el menor tiempo posible y con el menor coste, explicó García Reche.
Málaga está en la Red
Pero frente a toda la polémica desatada en torno al 'e-book', que responde fundamentalmente a intereses puramente comerciales, los centros de documentación y consulta especializada proliferan en Internet, donde cada vez reciben más consultas. En Málaga, por ejemplo, cabe destacar, entre otros proyectos de digitalización, el del Archivo Díaz de Escovar, propiedad de la Fundación Unicaja y que está integrado por los fondos bibliográficos del escritor, abogado y periodista malagueño. Sus fondos se pueden consultar de forma presencial en el Museo de Artes y Costumbres Populares, y desde febrero de 2002 se encuentra disponible el acceso íntegro 'on-line'.
Y de un personaje ilustre malagueño a otro, porque el legado de Juan Temboury también es accesible prácticamente en su integridad a través de Internet. Así, la Biblioteca Cánovas del Castillo de la Diputación permite la consulta digital de unos fondos que son fuente de información de primer orden para el conocimiento del pasado histórico artístico de la provincia. Documentos, fotografías y su biblioteca especializada están en una sala especial de la institución malagueña, y también son accesibles desde Internet desde 2000, cuando se culminó el proceso de digitalización en colaboración con la SOPDE. Los fondos relacionados con Temboury accesibles desde Internet se completan con la correspondencia entre el malagueño y el secretario de Picasso, Jaime Sabartés, entre 1953 y 1964, que se encuentran en el Museo Picasso Málaga y que se pueden ver virtualmente.
Facilidades de acceso
Son sólo dos ejemplos de instituciones que han puesto sus fondos documentales al completo a disposición de todos los usuarios de Internet, aunque muchas otras tienen sólo los catálogos de esos recursos, lo que también facilita el acceso de los investigadores y personas interesadas en contactar físicamente con esos espacios.
A nivel nacional, una de las experiencias más destacadas en este sentido es la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, creada en 1999 y que en la actualidad presenta más de 21.000 registros bibliográficos. Un referente de la cultura en castellano y centro de consulta ineludible para los estudiosos de la cultura hispánica.
A esta iniciativa se acaba de sumar la Biblioteca Virtual de Prensa Histórica, impulsada por el Ministerio de Cultura para preservar y hacer accesibles unos materiales bibliográficos desde el siglo XVIII que se caracterizan por ser ejemplares únicos y, por lo tanto, de difícil acceso.