Luis Aragonés advirtió el sábado de que podía realizar algún retoque cara al decisivo partido ante Francia y lo hizo utilizando su habitual comparación sobre el traje que nunca cambia y su corbata de quita y pon. Todo hacía presuponer que el seleccionador estudiaba la idea de realizar un único cambio que tendría como principal damnificado a Luis García y como posibles beneficiarios a Raúl o a Joaquín. Sobre todo al bético, el más capacitado en teoría para aprovechar la debilidad defensiva del equipo de Domenech por su costado izquierdo.