APENAS nos separan unas cuantas millas, pero es harto complicado que los melillenses puedan descubrir los tesoros que encierran las Islas Chafarinas. Por esa razón, la Fundación Gaselec, el Instituto de Cultura Mediterránea, el Ministerio de Medio Ambiente y la Consejería de Cultura han hecho posible que, a partir de esta tarde, ese trozo de tierra en medio del mar se muestre a la población a través de la exposición 'Una mirada al pasado... la prehistoria de las Islas Chafarinas', que se organiza en la sede de la Fundación Gaselec.
A los recursos e imágenes de este plácido lugar y los carteles meramente institucionales con los que se da la bienvenida a la muestra, hay que sumar el más que gustoso «aperitivo» que se ofrece en la primera planta, en el que se exponen las publicaciones que sobre las Islas Chafarinas ha realizado hasta ahora el Instituto de Cultura Mediterránea. Fuera de esas vitrinas, la imaginación permite intuir cómo era el día a día en las islas a través de numerosas instantáneas, si bien también cuenta esta exposición con objetos de incuestionable valor como, por ejemplo, el reloj que el independentista cubano Rafael Maceo regaló a un habitante, la imagen de San Juan Bautista o el farol que, hasta bien entrado 1960, marcaba la baliza del puerto, «una obra de museo y de gran interés».
Mirada al Neolítico
Fue Antonio Bravo el encargado de explicar el contenido de 'Una mirada al pasado... la prehistoria de las Islas Chafarinas', una exposición que exprime al máximo sus posibilidades una vez se llega a la segunda planta, la superficie donde se muestran las piezas encontradas en las distintas excavaciones realizadas desde el año 2000. Fue entonces cuando se descubrió que allí vivió un poblado de la época del Neolítico y hoy, 6.500 años después, se ofrece a los melillenses para que se imaginen a aquellas personas, las primeras que desarrollaron técnicas agrícolas, aquellas que inventaron la cerámica y, de paso, intuir cómo vivían.