NO sé cuál es el problema. Normal. Ni siquiera Tráfico lo sabe, pero lo que estamos soportando en estos días los malagueños en las rondas es un auténtico martirio. No puede estar colapsada una urbe como la de Málaga; un área metropolitana como la nuestra no puede estar atada de pies y manos a medio plazo, porque las alternativas o las soluciones no están a la vuelta de la esquina, y el problema es ya casi permanente, no eventual de unas horas u otras. Da igual que ya no haya clases en la Universidad y sólo sea época de exámenes; da igual si no es hora de entrada y salida de los polígonos industriales; da igual que aún no haya llegado la avalancha de un verano que nos acecha para terror de los nativos, que no sabemos qué vamos a hacer cuando lleguen tantos visitantes con sus coches, sus caravanas y sus autobuses. Lo que sí sabe todo el mundo es que hay que buscar soluciones ya, que Málaga se está ahogando, que nos asfixiamos por culpa de una movilidad que es prácticamente nula en muchas horas del día y de la tarde. Ya tenemos otra disputa en puertas: la segunda ronda, que unos y otros se echan la culpa de que esté paralizada cuando lo único cierto es que habría que buscar alternativas y no responsabilidades. Nunca se debió desvincular la autopista de Las Pedrizas de la hiper-ronda, pero a lo hecho pecho, y ahora no podemos quedarnos con los mazazos dialécticos de populares y socialistas, porque el asunto es mucho más real que un simple juego de palabras. Nos estamos quedando sin carreteras, porque están saturadas. Nos ahogamos y todos nos miran sin que nadie se tire al agua...