LA observación de una conjunción de los planetas Júpiter y Saturno indujo al danés Tycho Brahe a dedicar toda su vida al estudio de la Astronomía. Él tenía entonces 17 años. Corría el mes de agosto del año 1563 cuando el científico contempló el fenómeno y se dio cuenta de que los manuales astronómicos que se utilizaban en la época estaban equivocados. Al ver los planetas casi fundidos, Brahe consultó las tablas alfonsinas y comprobó que el hecho se preveía con un error de un mes, y repasó también las tablas copernicanas, más modernas, en las que advirtió un desvío de varios días.