Aperitivo de gloria. Una pequeña dosis de alegría y euforia para aliviar la espera hasta el atracón definitivo, si es que llega. Y todo de nuevo gracias a un Unicaja que eligió para su reencuentro con la final su mejor modelo, el de la defensa extenuante (81-67). El Tau Cerámica la probó hasta el empacho para ceder la primera ventaja en la serie y romper un choque que hasta el último parcial estuvo marcado por la sutileza que impone la igualdad entre ambos equipos, sin duda, los mejores del campeonato.