Acuciante falta de espacio, arcaicas dotaciones de despachos, mugre en el suelo o falta de taquillas son algunas pinceladas del estado que presentan las instalaciones de la Policía Local y que ayer denunció UGT a través de Carlos Pichoto, quien aseguró que esta realidad provoca que el desempeño de las funciones por parte de los agentes sea «insoportable, inhumano y tercermundista» mermando así, dijo, la prestación de un servicio de calidad.
Y puesto que la situación no es la más higiénica, Pichoto anunció que trasladará estas denuncias al gabinete de Salud Laboral y al de Prevención de Riesgos Laborales para que se realice un estudio de las condiciones laborales de estos funcionarios. Cree el sindicato que «ya está bien» de tantas promesas, tanto por parte del consejero de Seguridad Ciudadana, Ramón Antón, como del presidente de la Ciudad, Juan José Imbroda, y urge a la construcción de unas nuevas dependencias acordes con la realidad para los 210 efectivos y 48 vigilantes de servicios generales.
En otro orden de cosas, Carlos Pichoto pidió al Gobierno de Imbroda que agilice la aprobación del Reglamento Interno de Funcionamiento de la Policía Local, un documento que, según sus palabras, el consejero de Administraciones Públicas, Miguel Marín, ha guardado en un cajón porque contempla un gran obstáculo: la reclasificación de los policías locales del grupo D al grupo C.
En este sentido, recordó que en 2002, el viceconsejero de Seguridad Ciudadana, Rafael Ramírez, manifestó que la Comisión de Presidencia había aprobado el Reglamento de la Policía Local.