Las apisonadoras no entienden de sentimientos, luego no se relajan. Dejan de funcionar si se les apaga el motor. La del Unicaja no está programada para detenerse hasta el día 25, en un hipotético quinto partido de la final. Los jugadores, cautos hasta niveles poco creíbles tras sus actuaciones, no piensan aún en un 3-0 en la serie semifinal frente al Joventut. El líder en la cancha, Garbajosa, lo certifica: «Está claro que los momentos duros aún tienen que llegar y tenemos que estar preparados». Su homólogo desde el banquillo, Jesús Lázaro, emplea otra argumentación: «Todavía arrastramos el dolor de que en los dos días clave fallamos -se refiere a la Copa y al 'Top 16'-. El equipo ha estado jugando a este nivel toda la temporada, pero hasta que no ganemos la final no vamos a parar».