Carmen Giménez sabe que su trabajo ha sido el último eslabón de una cadena que comenzó a fraguarse hace casi 20 años. La idea surgió a finales de los 80: colocar frente a frente el 'Guernica' de Picasso y 'Los fusilamientos del 3 de mayo' de Goya. Dos cuadros sobre el horror donde el protagonismo, por una vez, es para las víctimas. Quizá por eso, la propuesta sólo podía nacer de un ministro de Cultura que había conocido los campos de concentración del nazismo. Jorge Semprún colocó aquella semilla que ahora ha dado estos frutos.