Llegas tarde al trabajo. Sales del garaje a toda pastilla y coges la avenida. Llamas a tu jefe con el móvil (3 puntos) para avisarle de que el niño se ha puesto malo y has tenido que ir a urgencias. No se lo toma bien. Pisas el acelerador y el cuentakilómetros alcanza 70 por hora (3 puntos). Ufff. Te saltas el semáforo en rojo (4 puntos) para no perder más tiempo. Has llegado. Das dos vueltas a la manzana y no encuentras aparcamiento. El carril bus aparece como el oasis ideal para estacionar. «Por aquí no suele haber mucha policía», piensas, y dejas allí el coche (2 puntos). No has perdido el puesto, pero te has quedado sin carné de conducir en el trayecto de tu casa al trabajo.