Hay quien entiende el deporte como espectáculo y se olvida de cuánto tiene de sacrificio. Es una tendencia presente en todos los ámbitos de la vida. Mejor rechazar el esfuerzo, todo aquello que cuesta trabajo y sudor para abrazar la vía más fácil, atractiva e inmediata. La cultura del 'lo quiero todo y ahora', que se podría llamar. El éxito gratuito, caído de los cielos fruto de alguna clase de milagro irracional o del valor del talento sobredimensionado. Por eso en los escasos resúmenes de televisión que se ofrecen del partido de ayer entre el Unicaja y el DKV Joventut (76-61) se recrearán en los mates de Pietrus, en los triples de Risacher o en las prodigiosos uno contra uno de Cabezas. Momentos culminantes, de esos que venden, gustan y hacen afición. Carne de 'top ten'.