diariosur.es
Domingo, 4 de junio de 2006
 Webmail    Alertas   Envío de titulares     Página de inicio
PORTADA EL PERIÓDICO ECONOMÍA DEPORTES OCIO CLASIFICADOS SERVICIOS CENTRO COMERCIAL PORTALES
LO + BUSCADO
Vacaciones, a la vuelta de la esquina
-
El Código da Vinci

-
Las tendencias para este verano
-
Mundial de Alemania
-
Fernando Alonso
-
Los Sims 2
-
Alergias
-
Sudoku
-
Predicciones 2006
-
Ofertas de empleo
-
Hoteles
-
Logos Melodías
CAMPO DE GIBRALTAR
ALGECIRAS
La barriada de los acebuches perdidos
El Acebuchal conserva su perfil de barrio obrero a pesar de las transformaciones sufridas estos últimos años Los vecinos de la vieja barriada se quejan de la falta de zonas verdes y de espacios para equipamientos de ocio
La barriada de los acebuches perdidos
BARRIO OBRERO. Una mujer pasea por el Acebuchal. / ANDRÉS CARRASCO
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

El barrio de El Acebuchal Bajo ha sido durante más de medio siglo un poblamiento fundamentalmente obrero. Los hortelanos y pescadores que lo ocuparon décadas atrás comenzaron a dejar paso a las familias que en los años 70 se establecieron en la barriada al reclamo del desarrollo de la industria de la construcción en la ciudad. Gentes procedentes de muy distintos lugares del país convulsionan el paisanaje de El Acebuchal, habitado hasta entonces por una población escasa y ocupada en el cultivo de pequeños huertos.

La barriada va experimentando cambios paulatinos al ritmo del desarrollo de la ciudad, que trae consigo nuevos pobladores a El Acebuchal. La instalación de la fábrica de papel Celupal en las cercanías atrae hacia el barrio a un buen número de trabajadores de la factoría.

Manuel Pereña es uno de los vecinos más antiguos de El Acebuchal. Hace 40 años se estableció en el barrio y, desde entonces, no ha dejado de trabajar en el movimiento asociativo. De hecho, Pereña es el algecireño que presenta la trayectoria más larga al frente de una asociación de vecinos. Fundador de El Embarcadero, asociación vecinal de El Acebuchal, en 1978, no ha dejado de ostentar la presidencia desde entonces.

«Este barrio es un barrio de gente trabajadora, como lo era hace 30 años aunque, claro, la clase obrera de entonces no tiene mucho que ver con la de ahora», comenta Pereña.

El Acebuchal no es ajeno al proceso de de pérdida de identidad que el municipio ha venido experimentando a lo largo de las últimas décadas. También la expansión urbanística ha llegado a la barriada y, con ella, la transformación social del barrio. Un fenómeno que, sin embargo, Manuel Pereña sitúa en fecha reciente. «Estas cosas han empezado a notarse hace apenas 3 ó 4 años -explica el presidente de El Embarcadero- Hay mucha gente joven que se ha establecido aquí y muchos que apenas si utilizan el barrio para pernoctar».

Todas estas transformaciones alientan el progresivo desinterés de los habitantes del barrio por participar en vida social comunitaria, un fenómeno que, en todo caso, no es exclusivo de El Acebuchal.

La participación en las actividades de la asociación constituye un buen termómetro de este desapego. «En general, la gente es reticente a tomar parte en la vida de las asociaciones. La Federación de Asociaciones de Vecinos de Algeciras se ha venido abajo y eso ha perjudicado al movimiento ciudadano. En nuestro caso, aunque es mucha la gente que participa en las actividades que organizamos, la implicación después no es tanta», explica Pereña.

El Acebuchal padece las mismas necesidades que lastran a cualquier barriada periférica en expansión de cualquier ciudad. Los vecinos lamentan, fundamentalmente, la falta de zonas verdes y de esparcimiento. La voracidad de las constructoras ha monopolizado los espacios libres que existían en la barriada. La asociación de vecinos trabaja para corregir estas deficiencias. La directiva ha solicitado al Ayuntamiento de Algeciras que promueva las gestiones necesarias ante las administraciones competentes para liberar un espacio junto al Palmones que podría dedicarse a equipamientos de ocio para los vecinos.

La llegada a la barriada de una población cada vez más joven amenaza con dejar obsoletas los actuales equipamientos escolares. De hecho, los dirigentes vecinales se quejan que ya sería necesario que la Junta de Andalucía acometiese un proyecto para la construcción de un nuevo centro educativo en el barrio.

El pequeño y mediano comercio también encuentra no pocas dificultades para garantizar su supervivencia. Las viejas tiendas de ultramarinos han ido cerrando sus puertas ante la incontenible avalancha de nuevas grandes superficies.

El resto de las pymes comerciales que existe en la zona no ha corrido mejor suerte. «Hay gente que ha abierto un negocio y que al cabo de un par de años se ha visto obligado a cerrarlo -asegura Pereña- Recuerdo a un hombre que montó una ferretería en la que nadie entraba y, claro, al final acabó instalando un bar».

La barriada El Acebuchal, como el municipio que lo alberga y que continúa buscando su identidad, vive tiempos de transformaciones.



Vocento