SU aspecto no es especialmente fiero, pero sí se le ve algo nervioso. 'Rony', un magnífico pastor alemán negro mira atentamente a su objetivo. Cuando su guía le da la voz de orden, muerde violentamente las piernas del instructor, protegido por un grueso traje de entrenamiento. Pese a los movimientos bruscos y a los golpes que recibe, el perro no suelta a la presa. A los segundos, una nueva orden le hace abrir la mandíbula y sentarse junto a su dueño. «Es un buen animal, pero aún hay que pulirlo», dice uno de los agentes.
Una veintena de miembros de cuerpos de seguridad de todo el país -Defensa, Guardia Real, Ertzaintza, Mossos d'Esquadra, Policía Nacional, agentes de Tenerife o Policía Local de Torremolinos y Málaga (estos últimos pese a no contar todavía con una unidad canina)- han participado en un curso de adiestramiento para perros policías en Torremolinos. Esta actividad se enmarca en la IV Convención de Fuerzas Armadas y Cuerpos Policiales, organizada por Royal Canin y que se celebra por primera vez en Andalucía.
«Hay que tener siempre en cuenta que el perro no muerde a la persona, está mordiendo un traje. Para él es un juego y se lo pasa bien», afirma Daniel Moreno, responsable del centro de adiestramientos CAPS-D, de Torremolinos. Este experto lleva 17 años trabajando con perros y ha colaborado en numerosas ocasiones con las fuerzas de seguridad.
Durante esta semana, Daniel ha trabajado con cada cuerpo policial y su correspondiente perro. «Trabajamos en ejercicios de defensa deportiva, que después los agentes aplican tanto en campeonatos militares como en su trabajo en la calle», comenta. Además de para seguridad ciudadana, los perros se pueden especializar en otras labores policiales, como pueden ser la búsqueda de drogas o explosivos o el rescate de personas y todas estas actividades requieren de un entrenamiento específico.
Arma preventiva
Los perros aprenden a morder donde le pide su guía, a parar cuando se lo indica su amo y, en definitiva, a obedecer todas las órdenes. «En una intervención policial el margen de error del animal es mínimo», asegura uno de los agentes que participan en el curso. «Además, patrullar con perros da una sensación de seguridad en el ciudadanos que no la da ningún otro tipo de ayuda», afirma.
La labor de los perros en las patrullas callejeras o en intervenciones policiales es de gran utilidad; los policías coinciden en que son un arma disuasoria muy eficaz y que «impresionan» mucho a los posibles delincuentes. «En la realidad estas técnicas muy pocas veces se llevan a cabo, sino que tienen carácter preventivo. El daño físico que los perros hacen al delincuente es mínimo, porque van con bozal, pero consiguen reducirlo», dice Moreno. La jornada de entrenamiento dura más de una hora y los síntomas de cansancio del instructor son evidentes. Sin embargo, pese a recibir decenas de mordiscos, no tiene ni un rasguño. «El perro no muerde donde quiere, sino donde le indicas», puntualizan. No obstante, la fuerza de los perros es tal que los moratones son frecuentes, pese a contar con el traje especial y otro tipo de defensas. ¿Pero se puede mantener esta concentración del perro en una intervención real? Los instructores responden sin duda: «El control sobre el perro tiene que ser total, de lo contrario deja de ser efectivo».
Tras la semana de entrenamiento, el encuentro se cerró con una espectacular exhibición en la que los canes volvieron a demostrar que son tan eficaces como cualquier otro agente. MÁS INFORMACIÓN I Centro de Adiestramiento www.caps-d.com