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CULTURA Y ESPECTÁCULOS
CULTURA Y ESPECTÁCULOS
El artista de la idea múltiple
Berrocal desplegó una gran actividad creadora como un puente entre la tradición y las propuestas más novedosas
El artista de  la idea múltiple
INVESTIGADOR. El escultor malagueño siempre indagó en nuevos lenguajes plásticos. / SUR
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CON la muerte ayer de Miguel Berrocal desaparece no sólo uno de los más grandes escultores españoles de la segunda mitad del siglo pasado, sino también uno de los más originales y henchidos de plenitud creadora. Bastarían sus múltiples para corroborarlo.

Nacido en la localidad malagueña de Villanueva de Algaidas en 1933, Berrocal, antes de que concluya 1951, asiste a los cursos nocturnos de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid, donde recibe las enseñanzas del escultor Ángel Ferrant, un superviviente del Arte Nuevo en la España de la posguerra, quien le indujo a apreciar la dimensión lúdica de la escultura, así como el interés por los objetos encontrados y la posibilidad de desmontar y proporcionar movilidad a la obra tridimensional.

Entre 1952-53, como preparación para su ingreso en la Escuela Superior de Arquitectura, se matriculó en la Facultad de Ciencias Exactas de Madrid, lo que le permitió adquirir una valiosa formación en matemáticas y en geometría analítica, inusual en un artista plástico. Después de una primera exposición en la Galería Xagra y de un viaje prolongado a Italia, donde se instala varios meses en Roma y descubre en una gran exposición de la Galleria Nazionale d'Arte Moderna la obra de Picasso, regresa a España en 1954 donde reemprende sus estudios, aunque es animado por su amigo Ferrant a continuar con el trabajo plástico.

Sus primeras esculturas en hierro forjado datan de 1955, siendo también de esta época su genial solución de las 'Balaustradas', una obra basada en ocho módulos con los que obtiene un número de permutaciones tal que cada una de las balaustradas de los balcones del edificio de la Cámara de Comercio de Carrara, proyectado por él en el marco de un concurso internacional, sea distinto.

Noción incomprendida

Sin duda es la noción de «múltiple» la más controvertida, y, en cierto modo, incomprendida de su producción, precisamente por desacralizar el concepto de obra original, de «aura», de objeto único. Si bien no puede negarse que las expectativas despertadas por las proposiciones tecnológica y democrática a favor del «múltiple» no se han cumplido, ya que muchos «múltiples» continuaron haciéndose con procedimientos artesanales y no lograron acercar el arte a las masas, los «múltiples» de Berrocal, trabajos en los que es un auténtico pionero, ya que el primero data de 1962-64, constituyen un valioso capítulo de la época de la neovanguardia.

Su legado se compone de dos vertientes. En primer lugar, Berrocal es un formidable artesano y un excelente técnico, que conoce perfectamente su oficio, los materiales y las técnicas de fundición, consiguiendo que sus obras tengan un acabado perfecto. Éste sería uno de sus entronques con la tradición.

El otro vínculo con el pasado escultórico de Occidente, y eso que empezó haciendo unas soberbias esculturas abstractas en deuda con Julio González, es su preocupación e interés por la figura humana, por la anatomía del cuerpo, lo que pone de manifiesto su profunda admiración por la línea que, desde Grecia y pasando por Miguel Ángel, conduce a Pablo Ruiz Picasso.

En segundo lugar, Berrocal es, asimismo, un hijo de su tiempo, con todas sus paradojas. Esto significa que abandona en parte el concepto de escultura como representación a través de la masa y se interesa por el vacío, por el espacio interior, lo que le lleva a descomponer el espacio, fragmentar la obra en muchas piezas que, a su vez, cuestionan los conceptos de integridad y unicidad. Sus esculturas no sólo puede moverlas y manipularlas el espectador, sino que se desmontan en numerosos fragmentos y pueden también transformarse alterando la combinación de sus elementos en determinados casos.



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