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Viernes, 2 de junio de 2006
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OPINIÓN
LA ROTONDA
Juventud
DE la juventud siempre han dicho que es un divino tesoro. Además, alguno ha pensado que es un seductor tesoro político. Lo ha visto claro Zapatero, que ha lanzado guiños insistentes a la juventud española en el debate sobre el estado de la Nación. Al presidente del Gobierno le han faltado ojos para tanto guiño, ojitos de rey mago con enormes alforjas en las que caben las viviendas, los estudios y las clases de inglés.

Los jóvenes españoles suman sueldos mínimos e hipotecas máximas y, claro, no les salen las cuentas. La vivienda es un sueño con ladrillos de oro y alicatados preciosos que ven en el cine y en las series de la televisión. Ni sumando nóminas ni recuperando la vida en comuna. No hay manera.

Un joven español se ve antes paseando por la superficie de la luna que por el salón de una casa propia. La hipoteca ya no es una cruz, es un imposible. Dorian Gray vendió su alma al diablo a cambio de la eterna juventud y la belleza. Ahora, hay que vender el alma de por vida a los bancos a cambio de una hipoteca.

Lo ha explicado clarito en el Congreso. Zapatero quiere a los jóvenes viviendo de alquiler y hablando idiomas. Juventud, divino tesoro para la demagogia política. Jóvenes con sueños de propiedad rotos pero, eso sí, políglotas. Una empieza a sospechar cuál es el secreto del éxito de la canción del Koala, un hombre realista que no pierde el tiempo soñando con un pisito. Él se conforma y empeña en hacer un modesto 'corrá'.



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