Las principales potencias mundiales pactaron ayer en Viena un exhaustivo plan de incentivos para que Irán suspenda los proyectos más sensibles de su programa nuclear, aunque al mismo tiempo advirtieron a la República Islámica que en caso de no aceptar esta propuesta el Consejo de Seguridad podría decidir sanciones. Tras varias horas de intensos debates en la residencia del embajador británico en Viena, la ministra de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Margaret Beckett, dijo anoche ante la prensa que las propuestas «ofrecen la posibilidad a Irán de llegar a un acuerdo negociado basado en la cooperación».