La oleada de los asaltos a viviendas le ha quitado el sueño a más de uno. Ante el temor de que los asaltantes saboteen las tradicionales alarmas, muchos malagueños están instalando en sus inmuebles una habitación segura que, dependiendo del nivel de protección, puede ir desde la sustitución de la puerta de un dormitorio por una blindada al diseño de un auténtico búnker equipado con todo lujo de dispositivos. Empresas de seguridad consultadas por este periódico constantan que en los últimos meses se está produciendo un incremento significativo de la demanda.