El banco de Inversión Merrill Lynch cree que el beneficio operativo de Iberia alcanzará este año los 85 millones de euros, lo que supone una caída del 26,7% respecto a los 116 millones obtenidos en 2005. La razón de este desplome hay que buscarla en el encarecimiento del petróleo, que lastrará de forma notable los resultados de la aerolínea de bandera.
El banco estima, sin embargo, que las acciones de Iberia tienen un precio objetivo de 2,35 euros -muy por encima de su valor actual- ya que tienen un descuento del 29% sobre sus competidores europeos, por lo que recomienda a los accionistas comprar. El informe de Merrill Lynch, presentado ayer, no afectó demasiado a la cotización de la firma, que cedió un 1% (lo mismo que el Ibex 35) para cerrar en 1,92 euros.
El precio del crudo, sometido en los últimos meses a innumerables tensiones, y que cotiza estos días en el entorno de los 70 dólares por barril de Brent (de referencia en Europa), será el principal determinante de la marcha de todas las aerolíneas.
Iberia no será una excepción pues, según Merrill Lynch, sus costes por carburante se incrementarán este año un 39,8% hasta los 1.210 millones de euros. Esto supone que de cada 100 euros que gaste la aerolínea, 23 los destinará a pagar el queroseno que alimenta sus naves.
Beneficios extra
Además, otra circunstancia excepcional hará mella en las cuentas de la aerolínea de bandera: la ausencia de beneficios extraordinarios como los que dispararon las ganancias en 2005. El año pasado, Iberia se apuntó más de 600 millones de euros de plusvalías por la venta de sus participaciones en Amadeus y Savia.
Circunstancia irrepetible que hará que el beneficio neto atribuible caiga un 80% hasta los 76 millones de euros.
El banco de inversiones calcula que otras partidas de las cuentas anuales darán la contrapartida al carburante. Serán los gastos de personal y los comerciales, que se reducirán un 3,1% y un 5%, respectivamente.
Descensos motivados, principalmente, por la puesta en marcha a finales del pasado año del Plan Director de la firma, que prevé ahorros cercanos a los 600 millones de euros en el plazo de cuatro años.