Llevan dos décadas o incluso más años esperando que se regularice su situación y, para algunos, el final de sus peticiones está más cerca. Son los vecinos de los núcleos diseminados históricos que existen en los distritos de la periferia de la capital, unos sectores en los que la autoconstrucción -irregular en su mayoría- ha ido generando auténticos barrios que reclaman el reconocimiento del Ayuntamiento para que mejore su ordenación urbana y sus servicios. Según ha podido conocer este periódico, el equipo de gobierno del PP ha iniciado los trabajos para normalizar la situación de casi un millar de estas casas, ubicadas principalmente en los distritos de Puerto de la Torre, Campanillas y Churriana.
Así, hace pocos días, el Consistorio activó los planes para culminar la legalización de dos ámbitos que suponen una prolongación hacia el norte de la barriada de Puerto de la Torre y que suman unas 300 casas. Se trata de las zonas de Arroyo España y El Llanillo, dos sectores que venían reclamando desde hace años este procedimiento, que les permitirá contar con las infraestructuras y los servicios adecuados, ya que pasarán a formar parte de la trama urbana con todos los derechos.
Urgencia
Este paso, contemplado por el actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), se ha adelantado a la aprobación inicial del nuevo para no retrasar por más tiempo la legalización demandada por los vecinos, que les permitirá beneficiarse del asfaltado de calles, la dotación de zonas verdes y equipamientos y el mantenimiento de todas las infraestructuras que se pongan en marcha.
Para financiar el coste de todo ello, el Consistorio baraja establecer una fórmula que haga posible su colaboración con los vecinos en el desarrollo de los planes.
Además, el Ayuntamiento realizará una operación similar con una zona que, a diferencia de los dos sectores anteriores, aún no se ha plasmado en el PGOU y que será incluida en el nuevo, que se aprobará inicialmente en los próximos días. Se llama la Cañada de Ceuta, un entorno de la sierra de Churriana en el que, con el paso de los años, se han edificado unas 200 viviendas unifamiliares.
Andrés Gómez, uno de los representantes vecinales del lugar, confirmó a este periódico que el Ayuntamiento ya les ha enseñado algunos planos sobre cómo quedaría ordenada la zona en el nuevo planeamiento urbanístico. «Es algo que venimos esperando desde la época de Pedro Aparicio como alcalde y que hasta ahora no hemos podido lograr», explicó este vecino, quien confió en que el nuevo PGOU refleje la Cañada de Ceuta como una parte más de Málaga.
Efecto en los tribunales
Se da la circunstancia de que en este entorno se ubican algunas de las viviendas ilegales detectadas en los últimos años, sobre las que pesan sentencias de demolición o algún otro expediente sancionador. Fuentes municipales consultadas por este periódico indicaron que la aprobación de un plan urbanístico para la zona implicará que se archiven algunos de esos procesos que se siguen en los tribunales, y que no lleguen a ponerse en marcha los que aún no han comenzado pese a contar con la correspondiente denuncia.
Esa pérdida de vigencia de los trámites judiciales quedaría reforzada de algún modo por una modificación de la Ley del Suelo Estatal, aprobada hace tres años, que indica que los que construyan en un suelo no urbanizable que no cuente con una especial protección medioambiental no comenten un delito contra la ordenación del territorio, y sólo pueden ser sancionados administrativamente por los ayuntamientos, pero no con penas de prisión.
Al margen de los mencionados sectores de Puerto de la Torre y Churriana, el Consistorio tiene previsto impulsar con el nuevo PGOU los planes de normalización que están pendientes desde hace varios años para diversos núcleos de Campanillas, como Pilar del Prado, Colmenarejo y Huertecilla Mañas, que suman unas 300 casas, y otras zonas de la carretera de la Fresneda que aún están por determinar en la revisión del plan.
Algo similar podría suceder también, según las fuentes consultadas, con enclaves del distrito Este como Jarazmín, en el entorno de la carretera de Olías, para el que el actual PGOU contempla un plan especial de ordenación de la zona, considerada como uno de los principales núcleos de la autoconstrucción de viviendas en la parte oriental de la capital.