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Martes, 23 de mayo de 2006
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Un futuro difícil
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El día más importante de la historia reciente de Montenegro concluyó con la victoria de los partidarios de la independencia. Pero la pequeña república aún debe hacer frente a una serie de obstáculos para proclamar definitivamente su separación de Serbia.

Antes que nada, Milo Djukanovic tendrá que acometer una crucial ronda de negociaciones con Belgrado para formalizar la separación. El Gobierno serbio, por el momento, guarda silencio, y el principal periódico del país, 'Polítika', ya ha cuestionado la victoria de Djukanovic y nadie sabe aún cuál será la posición que adoptará Vojislav Kostunica a la hora de establecer la segregación en temas tan complicados como la deuda, las propiedades federales y la separación del Ejército.

Djukanovic también deberá someter el resultado del referéndum al Parlamento montenegrino para que la consulta popular se convierta en ley. Pero una reforma de la Constitución necesita de una mayoría de dos tercios, que sólo puede ser alcanzada con los votos de los diputados que se opusieron a la independencia.

Si las formalidades políticas no encuentran obstáculos, Montenegro podrá buscar el reconocimiento internacional y solicitar su ingreso en Naciones Unidas y otros organismos, además de allanar su camino hacia su objetivo de integrarse en la UE. Pero su independencia también pondrá a prueba su capacidad para desarrollar un sistema económico viable y llevar a cabo una serie de reformas que le exige Bruselas.

La economía de Montenegro, que sufrió en la década de los noventa, junto a Serbia sanciones internacionales por su papel en la guerra de los Balcanes, floreció en la última década gracias al mercado clandestino y al contrabando de tabaco. Desde el domingo, Montenegro depende de sí mismo y ya no podrá responsabilizar a Serbia de todas sus miserias.



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