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MÁLAGA
FRANCISCO ESPINOSA PTE. DE LA ASOCIACIÓN PARA LA RECUPERACIÓN DE LA MEMORIA HISTÓRICA
«Sabemos nombres y apellidos de 3.600 fusilados en Málaga»
«Reivindicamos que se haga justicia, que tengan un entierro digno y que se reconozca lo que les sucedió» «Las familias se involucran porque quieren saber la verdad»
«Sabemos nombres y apellidos de 3.600 fusilados en Málaga»
EMPEÑO. Espinosa siempre ha tenido presente la historia de su padre y de otras personas que murieron como él. / FERNANDO GONZÁLEZ
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Con ocho o diez años tuvo conciencia de que debajo del gran montículo de tierra que su madre visitaba regularmente en el cementerio de San Rafael estaba su padre, fusilado en la madrugada del 10 de marzo del 37. Hoy, Francisco Espinosa tiene 69 años y es presidente de la Asociación contra el Silencio y el Olvido, por la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga, una organización sin ánimo de lucro cuyo trabajo está detrás del proyecto que va a desarrollar la Junta de Andalucía para exhumar a los más de 2.000 restos de fusilados que hay en las cuatro fosas comunes del antiguo cementerio de San Rafael.



¿Cuál es su historia?

¿Uff! Soy hijo de fusilado. Mi padre está enterrado ahí, (en referencia al cementerio de San Rafael).

¿Siempre supo que estaba ahí?

Desde niño. Me lo dijo mi madre. A él fueron a buscarle a la casa. Se lo llevaron detenido a la Aduana el 2 de marzo del 37. Mi padre era carpintero. Yo nací después de la muerte de mi padre. Cuando lo fusilaron mi madre estaba embarazada de mí.

¿Qué motivo tuvieron para la detención y la ejecución?

¿Motivos? Yo quisiera saber los motivos que tenían, por ejemplo, para matar a Carmen Triviño, una chica de 18 años que era costurera. Quisiera saber por qué mataron a maestros de escuela o por qué mataron a personas por tener ideas diferentes. A él le acusaron de ser un elemento marxista y por rebelión militar. De algo le tenían que acusar.

Muchos desaparecían y no se volvía a saber de ellos, ¿su madre supo que lo habían fusilado?

De la Aduana pasó a la cárcel. Mi madre iba a verlo. Se enteró de que le habían hecho el juicio y de que le habían condenado a muerte. La mañana del 10 de marzo le dijeron a mi madre que ya no estaba en la cárcel. En la cárcel había miles de detenidos y las puertas estaban llenas de familiares. Muchas personas sabían que si daban esa contestación tenían que ir al cementerio de San Rafael. Mi madre fue con mi abuela. Estuvieron limpiando las caras de algunos -habían montones- hasta que reconoció a mi padre.

¿Cuántos fusilados hay enterrados en el cementerio de San Rafael?

En estos momentos tenemos documentados, con nombres, apellidos y fechas, a 3.600 fusilados, aunque algunos no están allí. De febrero a diciembre del 37 fusilaron a más de 2.300 personas. Tanta masacre y tanto fusilamiento provocó un escándalo y entonces fue cuando empezaron a fusilar en el interior del cementerio.

Me cuenta que cuando se creó la asociación, en 2003, había 14 familias de ejecutados, y que ahora hay más de un centenar.

No paran de llamarme. El otro día me escribió una chica desde Gaza (Palestina), porque a su abuelo lo ejecutaron y no sabe nada más. Algunos son nietos o sobrinos-nietos. Vienen a la asociación y cuando coincide que tenemos datos de esa persona se involucran, porque quieren saber la verdad.

¿Lo consiguen?

Lo intentamos. Investigamos en el Juzgado Togado Militar de Málaga. El último paso es conseguir el certificado de defunción, en el que se indica: «muerte por herida de arma de fuego» o «encontrado en los alrededores del cementerio de San Rafael». Entonces se trata de un ejecutado. Antes de llegar a eso está el consejo de guerra, donde lo detienen, lo acusan y lo condenan. Intentamos recuperar toda esa documentación. Hay veces que tenemos que contactar con los juzgados de Sevilla o Almería. Luego hay archivos privados. En algunas parroquias puede ser que quede algo. En archivos históricos como el de Salamanca o en el Archivo Histórico de la Guardia Civil hemos sacado datos de carabineros que fusilaron. Es un trabajo de investigación importante. Los familiares quieren saber qué ocurrió. Nosotros no queremos dinero. Reivindicamos que se haga justicia y que esas personas tengan un entierro digno y un reconocimiento de que fueron tratados como fueron tratados.

Asegura que ha llegado a contactar incluso con testigos de los fusilamientos.

Sí, concretamente con un hombre, que me comentó que su familia había huido de Málaga, pero que fue apresada por los italianos. Él era el más pequeño de dos hermanos. Cuando llegaron a su casa, la habían saqueado. Se vinieron a vivir a una zona de chabolas que había justo enfrente del cementerio. Eran niños y curiosos. Él presenció los fusilamientos y me indicó el sitio exacto. Me dijo que estaba dispuesto a comentarme todo lo que había visto pero que no podía entrar en el cementerio. Aún se ponía malo.

¿Cuál es el proyecto que defiende la asociación y que cuenta con el apoyo de la Junta de Andalucía?

La localización de las cuatro fosas ya está confirmada por los estudios que realizó el Instituto de Geofísica de Granada. Próximamente se hará una excavación arqueológica para sacar esos restos, enterrarlos todos juntos y hacer un monolito con los nombres de todos aquellos que hayamos conseguido identificar hasta la fecha.



Vocento