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Martes, 23 de mayo de 2006
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 Actualizado: 2.22 a.m.
 
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Si hay que hacer caso de las rotundas manifestaciones de los futbolistas y no se las lleva el viento, las arengas de Luis Aragonés a sus pupilos en las jornadas de convivencia han surtido efecto. Los 23 elegidos para defender a la selección española en el Mundial de Alemania comenzaron ayer la concentración en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas rebosantes de optimismo, convencidos de poder competir contra los mejores, de superar la maldita barrera de cuartos y, por qué no, de traerse incluso la Copa del Mundo. Así como suena.
 
El capitán Raúl se presentó sonriente, acompañado de sus hijos, y «con las ideas muy claras para el Mundial». «El 'míster' nos ha sabido transmitir sus sensaciones y, a estas alturas, ya sabemos lo que tenemos que hacer. Hay tres partidos amistosos pero ya soñamos con que empiece el Mundial». Considera el madridista que la grave lesión sufrida en la rodilla incluso podría venirle bien porque, por una vez, llegará al torneo «menos cargado». Lo que sí es seguro es que está mentalmente fuerte y convencido de que, después de 15 partidos de sequía desde su reaparición, «el gol está al caer, y luego vendrán más».
FRANK Rijkaard pasó de ser un entrenador discutido tras los primeros meses ocupando el banquillo azulgrana a convertirse en un hombre indiscutible. Nunca ha levantado la voz. Ni siquiera cuando festeja en catalán el título de Liga o la Liga de Campeones. Es mestizo, holandés y seductor. Tiene cierto aspecto de genio despistado y cara de buena gente. Suele entrar en el campo el último, cuando los suplentes ya se han acomodado en el banquillo y los titulares están situados en el terreno de juego. Entonces se dirige a su puesto caminando con largas zancadas. Luego se sienta y pasa el rato como si el partido no fuera con él. Hasta que de pronto se levanta, se acerca a la banda, se mete los dedos índice y medio en la boca y suelta un silbido que se oye en todo el estadio. Los jugadores lo miran y saben lo que quiere sin necesidad de emplear ningún otro lenguaje. Los ojos y las manos interpretan las palabras del entrenador. A veces tengo la sensación de que ordena los goles, que marca el instante preciso en que ha de materializarse el tanto. Quizá sean imaginaciones mías, pero creo que Rijkaard tiene previsto el tiempo de la victoria.
Reina, a priori el tercer portero de la selección aunque Luis ya advirtió de que los escalafones hay que «definirlos sobre el campo de entrenamiento», vivirá una concentración extraña. Contrajo matrimonio el pasado fin de semana con una guapa cordobesa, pero disfrutará la luna de miel con 22 compañeros, primero en Las Rozas y luego en La Calderona (Valencia).
La Sexta presentó ayer el himno del Mundial, que está interpretado por el malagueño Manuel Jesús Martínez, 'El Koala' y lleva por título 'Opá, vamos a por el Mundiá', creado especialmente para esta cadena y que será la sintonía de la programación que La Sexta dedicará durante un mes a este evento deportivo.
 

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