DE la Batalla de Trafalgar a la capital de la Costa del Sol. El 'Santísima Trinidad' fue el mayor navío del mundo hasta 1805. Ahora un proyecto empresarial de dos malagueños hará que una reproducción a escala real del que fue el buque insignia de la Armada Española en el siglo XVIII se convierta en el producto que abandere una nueva era del turismo, en la que los viajeros buscan vivir experiencias, sumergirse en la historia, bucear entre el ocio y la cultura y disfrutar de la buena gastronomía. Todo será posible a partir de julio en este singular buque de recreo.
La única réplica a tamaño real del 'Santísima Trinidad', en la que un joven matrimonio de Málaga ha invertido 3 millones de euros y cuya construcción comenzó hace tres años en Vigo y se ultima en estos días en un astillero de Algeciras, llegará al puerto de Málaga a mediados del próximo mes. Semanas más tarde, sus dueños bajarán la escalinata para abrir el buque a la ciudad como un nuevo centro de atracción turística y una cita obligada para los amantes de la historia naval y la buena restauración.
Yolanda Guerrero y Ángel Llorente son los promotores de este producto turístico sin igual en España. «No hay nada parecido porque el 'Santísima Trinidad' que hemos construido no es un barco de cartón piedra ni un restaurante flotante. Es un sueño hecho realidad, en el que un cúmulo de circunstancias han hecho que la pasión por la marinería antigua nos haya llevado a crear una réplica exacta del que fue el coloso con mayor poder ofensivo jamás alcanzado hasta 1805».
Guerrero asegura que sólo el buque, que tiene 70 metros de eslora por 11 de manga y que cuenta con una superficie útil de 2.500 metros cuadrados, distribuidos en cuatro puentes, y con capacidad para 904 pasajeros, es ya una nueva oferta turística. En este sentido, explica que para la construcción de este navío se ha realizado un gran esfuerzo documental y que hasta el último grabado del casco del barco es el mismo que el del 'Trinidad' original.
En su construcción tampoco se han escatimado recursos. De hecho la inversión se ha disparado a tres millones de euros y todo el capital ha sido privado, sin subvención pública alguna.
El objetivo era construir un nuevo 'Santísima Trinidad' que fuese exactamente igual al mítico navío de primera línea español y mayor buque de guerra a vela del mundo. Por eso, una de las características más destacadas del barco original eran las maderas cubanas con las que fue construido en 1769 en el astillero y arsenal de La Habana. En esta reproducción, los propietarios han mantenido el protagonismo de la madera y salvo la estructura del buque, que procede de un carguero comprado en un desguace en Vigo, el resto del barco está realizado con maderas de primera calidad, que han sido talladas por maestros artesanos e incluso escultores llegados desde Colombia expresamente para realizar estos trabajos.
Adaptación del interior
Sólo su interior es diferente al original y es que las normas mandan y los promotores han tenido que adaptar los planos del barco a los usos que han programado en el mismo. El 'Santísima Trinidad II' ha cambiado el alcázar, que era coto exclusivo de los oficiales, y la camareta, ocupada originalmente por el capitán y los almirantes, por un restaurante de alta cocina, que ha sido bautizado con el nombre de 'El Trinidad' -tal y como era conocido el buque de guerra a finales de 1700-. En la cubierta de arriba se ha instalado un café, denominado Trafalgar para recordar la última batalla en la que participó el navío y tras la que se hundió. También contempla una bodega destinada a los amantes del vino y el tapeo, que responde al nombre de Gravina, en honor a este oficial de la Armada española de la época. La oferta se completa con un pequeño museo en el que se expondrán lienzos en reproducciones de madera de la Batalla de Trafalgar, sables de la época, planos de buques, instrumentos de navegación o mosquetones. Una colección pequeña que aspira a ir creciendo con el tiempo y que será presentada en la bodega del barco.
La decoración está también muy cuidada. El barco contará con una réplica de los faroles que iluminaban las cubiertas del buque de guerra. De los 140 cañones que le hicieron famoso en el mundo entero por su poder de defensa sin igual, los promotores han decidido colocar catorce cañones como los que le hicieron invencible durante sus 36 años de vida. Asimismo, los tres mástiles, de 40 metros de altura desde el mar, las cuerdas y las cofas, o plataformas de vigía, se han reconstruido tal y como en su origen.
El 'Santísima Trinidad II' está capacitado y autorizado por Marina Mercante para navegar, contando incluso con el mismo cuadro de maniobra de velas que el original. Sin embargo, el proyecto de la sociedad Eurodoblón no contempla por el momento esta posibilidad. Su destino será provisional en el muelle 3 del Puerto de Málaga. Una vez que terminen las obras que se llevan a cabo en este recinto portuario, la idea es que este barco quede anclado en el vértice del muelle 1 y el 2, lo que sin duda cambiará la fisonomía de esta esquina. Yolanda Guerrero y el director del barco, José Antonio Guerrero, destacan el apoyo y las facilidades recibidas desde el inicio del proyecto por la Autoridad Portuaria de Málaga.
Historia del proyecto
No sólo la idea es original, sino también la forma de llevarla a la práctica. Este matrimonio malagueño, con experiencia en el sector de la restauración por haber contado con varios establecimientos en Madrid y Sevilla, en el de la construcción y con grandes conocimientos en historia naval, decidió trasladar a la realidad una pasión y convertir un sueño en la mayor aventura empresarial de sus vidas.
La propietaria del 'Santísima Trinidad II' relata cómo surgió la idea de embarcarse en una acción de esta envergadura con la que se va a ampliar la oferta turística de Málaga. Yolanda Guerrero asegura que todo comenzó la noche de un viernes tras tomar unas copas en Puerto Marina con unos amigos. Al día siguiente, su marido, gran amante de la historia naval, contactó telefónicamente con un desguace de barcos en Málaga para conocer los precios y la existencia de barcos cuyo casco respondiera a las medidas del 'Santísima Trinidad'. Aquí no hubo suerte, pero la casualidad quiso que este contacto le pusiera sobre la pista definitiva: un desguace en Vigo donde había llegado un carguero decomisado en una intervención policial y que aún no había sido destruido para vender sus piezas por la acumulación de trabajo que tenía este negocio. Guerrero insiste en que las casualidades han marcado los tres años de historia con que cuenta esta iniciativa, lo que ella achaca a que es el destino el que ha marcado que el 'Santísima Trinidad' vuelva a flotar a escasos kilómetros en que se hundió, eso sí con otra misión y 201 años después.
Su marido, que desde entonces cada mañana se pone el mono de trabajo y se involucra en todos los procesos de la construcción, pasaba las semanas enteras en Vigo, donde en un astillero se desguazó el carguero adquirido para dejar sólo el casco, que ahora es la estructura del que a buen seguro será un buque insignia del turismo en Málaga. Tras un año de largos viajes de Vigo a Málaga y viceversa, los promotores optaron por remolcar el buque hasta Algeciras donde encontraron un astillero en el que se han encargado de terminar esta singular aventura.
Yolanda Guerrero cuenta que ahora ya está todo pendiente de los últimos retoques y papeleos, pero que se espera que para mediados del próximo mes el 'Santísima Trinidad II' atracará en Málaga, donde los primeros visitantes subirán a bordo en julio. «La idea es que el barco pueda ser visitado por quienes quieran meramente dar un paseo por la borda, tomar un café, cenar o almorzar. Eso sí todos los que se encuentren a bordo serán considerados pasajeros, porque están en un barco y dentro todo se rige por las leyes marítimas. Y es que insisto en que no es un restaurante es una apuesta de ocio y cultura de alta calidad», explica Yolanda Guerrero.
Más de medio centenar de personas conforman la tripulación, que ya ha sido seleccionada y que se encargará de dar servicio a todos los pasajeros. En estos días, la dirección ultima el fichaje que dirigirá la cocina, que se pretende que sea de alta calidad pero con reminiscencias malagueñas. Las instalaciones contarán con las últimas novedades industriales, nada que ver con el enorme hornillo alimentado de carbón capaz de asar un cerdo entero en un espetón de 2 metros y sacar 40 kilos de galleta en una sola horneada de que disponía el 'Santísima Trinidad' del siglo XVIII.
Los promotores confían en la viabilidad de un proyecto que pone una guinda a un destino caracterizado por la diversidad de su oferta y el ser pionero en el negocio turístico. La capital de la Costa del Sol tiene ahora una oportunidad única para tomar posiciones en un nuevo segmento: el del turismo naval con el Santísima Trinidad II como bandera.