«Parcela de regadío en Álora, de 1.300 metros cuadrados, con limones, totalmente llana, con agua de riego, luz comunitaria, buen acceso. 51.000 euros. Isabel Macías puso su anuncio en una página web especializada hace un mes, y desde entonces recibe un goteo constante de visitas (en Internet) y llamadas de potenciales clientes. Explica que el terreno es una herencia familiar «de la que nadie se quiere ocupar» y, aunque tiene agua y luz, ella insiste en que no se puede construir «ni un apero». «Es lo primero que me preguntan y lo primero que les digo».