CUANDO llega la hora de tirar la basura, todos en casa miran hacia otro lado. El problema surge cuando la basura sale del ordenador. Entonces, resulta más difícil escaquearse. Al fin y al cabo, el correo personal, es eso, personal. Y son muchos los mensajes que llegan a diario sin avisar. Tantos que se han convertido ya en fuente de estrés e irritabilidad, además de la consabida pérdida de tiempo. Es lo que se conoce como 'spams', o lo que es lo mismo, correos comerciales no solicitados que saturan a los usuarios con promesas de todo tipo: desde productos milagrosos para adelgazar hasta préstamos de dinero sin garantías, falsos trabajos o medicamentos sin receta.