El Presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Francisco Hernando, ordenó ayer investigar la actuación del juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo para comprobar si fue un error suyo el que provocó la excarcelación, este miércoles, del marroquí Saed el Harrak, procesado en el sumario del 11-M bajo la acusación de colaborar con el grupo que perpetró la masacre.
Igual decisión adoptó el jefe de la Inspección de la Fiscalía General del Estado respecto a la fiscal Olga Sánchez, asignada a ese caso. Esta fiscal pidió ayer a la desesperada que El Harrak fuese devuelto a la prisión por entender que hay nuevos datos que justifican su encarcelamiento, pero la juez Teresa Palacios rechazó el intento. En su opinión, nada nuevo hay en el sumario, y nada permite su reingreso en la cárcel una vez superado el plazo legal de dos años sin haber renovado la situación del preso preventivo.
Olvido en la prórroga
El Harrak quedó en libertad provisional el miércoles porque el juez y la fiscal olvidaron prorrogar su situación de prisión preventiva, como permite la ley, antes de cumplirse el plazo de dos años por el que fue acordada. Detenido en mayo de 2004, el magistrado Del Olmo le procesó hace un mes, junto a otros 28 presuntos autores de la matanza. Pero ni juez, que está de baja tras ser haber sido sometido a una intervención quirúrgica, ni la juez que le sustituye, Teresa Palacios, ni la fiscal Sánchez se enteraron de su inminente salida de prisión hasta el día en que se materializó. Según informaron a Europa Press fuentes de la Audiencia Nacional, el juez del Olmo, no prorrogó la prisión provisional por un error en la fecha que constaba como encarcelado, ya que en vez del 6 de mayo, día en el que fue detenido, figuraba el 16
El presidente del CGPJ ordenó a primera hora de la mañana al jefe del Servicio de Inspección, José María Gil Sáez, «la apertura de una información previa al objeto de esclarecer los hechos». Un portavoz de este órgano explicó que la Inspección redactará un informe detallado sobre lo ocurrido, que después enviará a la Comisión Disciplinaria del CGPJ, que a su vez deberá evaluar si debe abrir un expediente disciplinario o adoptar cualquier otro tipo de medidas contra los funcionarios implicados.
Por su parte, la Inspección de la Fiscalía General del Estado incoó de oficio unas diligencias informativas para averiguar lo sucedido. A su vez, la Fiscalía de la Audiencia Nacional presentó un recurso contra el auto de la juez Teresa Palacios, última posibilidad legal de lograr el encarcelamiento del procesado, a quien la juez Palacios le impuso cuantas medidas restrictivas pudo para evitar su fuga. Así, el marroquí está obligado a comparecer cada mañana y tarde en la comisaría o juzgado más cercano a su domicilio, se le ha retirado el pasaporte y prohibido salir de Madrid, y está vigilado.
Si la Inspección judicial responsabiliza al juez Del Olmo de la excarcelación por desatender su trabajo, el error podría costarle caro, la apertura de un expediente disciplinario por falta muy grave que en anteriores casos similares derivó incluso en la pérdida de destino o en la expulsión de la carrera. Así ocurrió en septiembre de 2004 con el juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz-Polanco, suspendido durante un año por un error que provocó la excarcelación del miembro del 'comando Ekaitza' de ETA Ibai Ayensa. El castigo, por ser superior a seis meses, le acarreó la pérdida de destino en la Audiencia. Igualmente, el 29 de julio de 2002, el CGPJ sancionó con 7 y 6 meses de suspensión en el cargo y retirada de sueldo a los magistrados que entonces integraban la Sección Cuarta de la Audiencia Nacional, Carlos Cezón, Carlos Ollero y Juan José López Ortega por la excarcelación, en 2001, del narcotraficante Carlos Ruiz Santamaría, 'el Negro'.
El CGPJ pidió ayer, a través de su portavoz, Enrique López, «tranquilidad» y «esperar» hasta que concluyan las indagaciones. Admitió que los hechos investigados parecen «en principio» una actuación «anormal en el comportamiento de la Justicia», pero pidió que no se juzgue a los implicados hasta conocer todos los detalles.