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Jueves, 11 de mayo de 2006
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EDITORIAL
EDITORIAL
Aliados naturales
LA visita de Estado que ha realizado a España la nueva presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ha servido para dar un paso más en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales con la firma de un Acuerdo de Asociación Estratégica entre los dos países que se une al ya existente con la Unión Europea. Nuestro país es el segundo inversor en Chile y la relación política se ha visto reforzada con la elección de esta líder socialdemócrata que representa un centro-izquierda latinoamericano en absoluto reñido con la economía de mercado o el mundo anglosajón. Por ello, el presidente Rodríguez Zapatero ha querido utilizar la visita de Bachelet para poner a Chile como ejemplo en la región de país abierto capaz de crear un entorno favorable para la inversión y la actividad empresarial. Y, desde luego, al recalcar el presidente español que las empresas españolas ofrecen inmejorables referencias de Chile porque trabajan en un país serio y moderno, no hay mucho margen para la interpretación, cuando una de las principales empresas españolas se enfrenta a una nacionalización en Bolivia.

Chile es, en efecto, un modelo para sus vecinos por su transición a la democracia, no exenta de problemas pero felizmente completada; y también de desarrollo económico. La propia Bachelet, una política socialdemócrata con una trayectoria inequívoca de lucha por las libertades, quiere diferenciar claramente a su país de los regímenes latinoamericanos de corte caudillista. Esta naturalidad con la que Chile ha conjugado en los últimos años sensibilidad social y liberalismo económico explica su postura favorable al Área de Libre Comercio de las Américas, patrocinada por Washington, al que se oponen Venezuela y Bolivia, país este último con el que además mantiene un enconado enfrentamiento por la reclamación del Gobierno de la Paz de su salida natural al Pacífico, perdida en 1879. Precisamente, esta situación -en la que Chile se enfrente a la amenaza del Gobierno boliviano de cortarle el suministro de gas- hace que si por un lado la sintonía política entre Madrid y Santiago de Chile es óptima, y por el otro, además, los recursos energéticos bolivianos aparecen como parte de unas duras negociaciones, España y Chile tengan aún más puntos de encuentro.



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